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Internacionales

No van a pagar nada: ¡Estados Unidos le debe $6 millones a Costa Rica!

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La embajada de Estados Unidos le debe $6 millones a Costa Rica según hemos podido verificar, lo cual evidentemente y por mas feo que suene convierte a esta noticia es una carta de cobro del pueblo de Costa Rica al pueblo de Estados Unidos.

La cifra de $6 millones que serian más de 3600 millones de colones es sin lugar a duda para los necesitados de ayuda a nivel social una deuda grande, en virtud de las responsabilidades de la Embajada Americana en Costa Rica, específicamente en favor de FODESAF (Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares).

Los gringos no van a pagar nada ¡Se lavaron las manos!

Los años han pasado y la deuda crece y crece y esto al parecer seguirá siendo así.

Ahora, el FODESAF es una instancia gubernamental, que en su sitio web hace constar la deuda citada en esta nota, siendo así que esta información es completamente publica y veraz.

La deuda se origina con FODESAF cuando los patronos cancelan de forma atrasada las planillas a la CCSS, donde ésta transfiere a FODESAF los datos de la deuda correspondiente al 5% de todos los sueldos y salarios reportados a la CCSS. Esta situación genera una deuda entre el patrono y FODESAF, solamente por dicho rubro.

Como su fiel medio de comunicación, la redacción de Noticias Costa Rica se puso en contacto con la oficina de prensa de la embajada de Estados Unidos para estar mas al tanto sobre la situación con esta deuda tan grande:

“Los gobiernos no gravan otros gobiernos. Bajo la Convención de Viena (artículos 31 y 34), las misiones diplomáticas están exentas del pago de cuotas o impuestos a un país anfitrión. Esto es así para la Embajada de Estados Unidos en Costa Rica, al igual que para la Embajada de Costa Rica en Washington.

Debido a que la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas exime a las misiones diplomáticas de la jurisdicción civil y administrativa, la Embajada de Estados Unidos no está de acuerdo con la supuesta obligación con FODESAF.”

Evelyn Ardon R, Information Specialist, United States Embassy

Sin lugar a duda la reacción es acorde a la declaración de que no piensan pagar.

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Ministerio de Relaciones Exteriores incapaz y cobarde

Y claramente la misma historia se repite, en donde parte de nuestro gobierno encargado exclusivamente en Relaciones Exteriores, se ve incapaz de hacerle frente a la Embajada de Estados Unidos. Como siempre representando de mala manera al país; siendo lo más malo el Ministerio de Relaciones Exteriores se muestra incompetente para cobrar la deuda.

Otros medios de comunicación han sido miedosos, pero nosotros decidimos hablar un poco mas con la oficina de prensa para aclarar la situación:

“De manera consistente la Embajada de Estados Unidos ha mantenido esta posición frente al Ministerio de Relaciones Exteriores cada vez que una institución costarricense ha afirmado tener autoridad para gravar sus actividades”

EVELYN ARDON R, INFORMATION SPECIALIST, UNITED STATES EMBASSY

Lo que sin lugar a duda quedará en nada, porque el Gobierno de Costa Rica esta más interesado en someter al país a los organismos internacionales, antes que cobrar las deudas que afectan directamente a las clases sociales más vulnerables.

Desde Noticias Costa Rica valoramos el apoyo que Estados Unidos ha brindado en diversas oportunidades a Costa Rica, no obstante creemos que el gobierno de Biden, debe ser consecuente y de por sí, es poco dinero comparado con lo que gastan en armamento militar año a año.

Internacionales

¡114 proverbios de Jesús que NO están en la Biblia! según el Evangelio de Tomas

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Data de alrededor del año 340 d. C. y fue tan solo descubierto hasta 1945 en Nag Hammadi (Egipto); luego de que en su época fueran en la mayoría sus ejemplares quemados y destruidos con tal de ocultar el poderoso mensaje que hoy tenemos al alcance.

Muchas personas dicen que el evangelio de Tomas es falso porque no lo escribió directamente Jesús, sin embargo prácticamente ningún evangelio de los reconocidos fue escrito por los apóstoles, que varios de ellos ni tan siquiera sabían escribir; por lo que condenar un evangelio, pero no otro, basados en el mismo argumento es totalmente un insulto a la inteligencia.

Claramente el evangelio de Tomas NO fue escrito por Jesús y probablemente tampoco por Tomas si no por sus seguidores y la recopilación de lo que presentaremos a continuación, quedaron en el conocimiento popular de los que caminaron con Jesús, que compartían sus enseñanzas y que siguieron su mandato de hacer discípulos.

Aprendiendo de los dichos de Jesús

Evangelio copto de Tomas

Estos son los dichos secretos que ha proclamado Jesús el viviente:

  1. Y Tomás ha dicho: Quien encuentra la interpretación de estos
    dichos, no saboreará la muerte.
  2. Jesús ha dicho: Que quien busca no deje de buscar hasta que
    encuentre, y cuando encuentre se turbará, y cuando haya sido turbado
    se maravillará y reinará sobre la totalidad y hallará el reposo.
  3. Jesús ha dicho: Si aquellos que os guían os dijeran, “¡Ved, el
    Reino está en el Cielo!”, entonces las aves del Cielo os precederían. Si
    os dijeran, “¡Está en el mar!”, entonces los peces del mar os
    precederían. Más bien, el Reino de Dios está adentro de vosotros y
    está fuera de vosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo
    hallarán y cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabréis que
    sois los Hijos del Padre viviente. Pero si no os conocéis a vosotros
    mismos, sois empobrecidos y sois la pobreza.
  4. Jesús ha dicho: La persona mayor en días no vacilará en
    preguntar a un infante de siete días con respecto al lugar de la vida y
    vivirá. Pues muchos que son primeros serán los últimos y los últimos
    primeros. Y se convertirán en una sola unidad.
  5. Jesús ha dicho: Conoce lo que está enfrente de tu rostro y lo que
    se esconde de ti se te revelará. Pues no hay nada escondido que no
    será revelado, y nada enterrado que no será levantado.
    1. Sus discípulos le preguntan, le dicen: ¿Cómo quieres que
      ayunemos, y cómo oraremos? ¿Y cómo daremos limosna, y cuál dieta
      mantendremos?
    2. Jesús ha dicho: No mintáis, y no practiquéis lo que odiáis porque todo se revela delante del rostro del Cielo. Pues no hay nada escondido que no será revelado, y no hay nada oculto que quedará sin ser descubierto.
  1. Jesús ha dicho: Bendito sea el león que el humano come y el león
    se convertirá en humano. Y maldito sea el humano a quien el león
    come y el humano se convertirá en león.
  2. Y él ha dicho: El Reino se asemeja a un pescador sabio que echó
    su red al mar. La sacó del mar llena de peces. Entre ellos descubrió un
    pez grande y bueno. Aquel pescador sabio volvió a arrojar todos los
    peces al mar, escogió sin vacilar el pez grande. Quien tiene oídos para
    oír, ¡que oiga!
  3. Jesús ha dicho: He aquí que el sembrador salió y tomó un puñado
    de semillas, esparció. Algunas en verdad cayeron en el camino y
    vinieron los pájaros, las recogieron. Otras cayeron sobre la roca-madre
    y no arraigaron abajo en el suelo y no retoñaron espigas hacia el Cielo.
    Y otras cayeron entre las espinas, las cuales ahogaron las semillas y el
    gusano se las comió. Y otras cayeron en la tierra buena y produjeron
    cosecha buena hacia el Cielo, rindió sesenta por medida y ciento
    veinte por medida.
  4. Jesús ha dicho: He arrojado fuego sobre el mundo y he aquí que
    lo estoy vigilando hasta que arda en llamas.
  5. Jesús ha dicho: Este Cielo pasará y pasará el que está más
    arriba. Y los muertos no están vivos y los vivos no morirán. En los días
    cuando comíais los muertos, los transformasteis a la vida. Cuando
    entréis en la luz, ¿que haréis? En el día cuando estabais juntos, os
    separasteis, mas cuando os hayáis separado, ¿que haréis?
    1. Los discípulos dicen a Jesús: Sabemos que te separarás de
      nosotros. ¿Quién será Rabí sobre nosotros?
    2. Jesús les ha dicho: En el lugar donde habéis venido, iréis a Jacob el Justo, para el bien de quien llegan a ser el Cielo y la tierra.
    1. Jesús ha dicho a sus discípulos: Comparadme con alguien y
      decidme a quién me asemejo.

    2. Simón Pedro le dice: Te asemejas a un ángel justo.
    3. Mateo le dice: Te asemejas a un filósofo del corazón.
    4. Tomás le dice: Maestro, mi boca es totalmente incapaz de decir a
      quien te asemejas.

    5. Jesús dice: No soy tu maestro, ya que has bebido, te has
      embriagado del manantial burbujeante que he repartido al medirlo. Y le
      lleva consigo, se retira, le dice tres palabras: áhyh ashr áhyh (Soy
      Quien Soy).

    6. Ya, cuando viene Tomás a sus camaradas, le preguntan: ¿Qué te
      dijo Jesús?

    7. Tomás les dice: Si os dijera siquiera una de las palabras que me dijo,
      cogeríais piedras para lapidarme y fuego saldría de las piedras para
      quemaros.
  1. Jesús les ha dicho: Si ayunáis, causaréis transgresión a vosotros
    mismos. Y si oráis, seréis condenados. Y si dais limosna, haréis daño a
    vuestros espíritus. Y cuando entréis en cualquier país para vagar por
    las regiones, si os reciben comed lo que os ponen frente a vosotros y
    curad a los enfermos entre ellos. Pues lo que entra en vuestra boca no
    os profanará, sino lo que sale de vuestra boca eso es lo que os
    profanará.
  2. Jesús ha dicho: Cuando veáis a quien no nació de mujer,
    tendeos sobre vuestros rostros y adoradle, él es vuestro Padre.
  3. Jesús ha dicho: Quizás la gente piense que he venido para
    lanzar paz sobre la tierra, y no saben que he venido para lanzar
    conflictos sobre la tierra, a fuego, espada y guerra. Pues habrá cinco
    en una casa, estarán tres contra dos y dos contra tres, el padre contra
    el hijo y el hijo contra el padre. Y estarán de pie como solitarios.
  4. Jesús ha dicho: Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún
    oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y que no ha surgido en
    la mente humana.
  5. Los discípulos dicen a Jesús: Dinos como será nuestro fin.
    Jesús ha dicho: ¿Así habéis descubierto el origen, que ahora
    preguntáis referente al fin? Pues en el lugar donde está el origen, allí
    estará el fin. Bendito sea quien estará de pie en el origen y conocerá el
    fin y no saboreará la muerte.
  6. Jesús ha dicho: Bendito sea quien existía antes de que entrara
    en el ser. Si os hacéis mis discípulos y atendéis mis dichos, estas
    piedras os servirán. Pues tenéis cinco árboles en el paraíso, los cuales
    no se mueven en el verano ni caen sus hojas en el invierno quien los
    conoce no saboreará la muerte.
    1. Los discípulos dicen a Jesús: Dinos a qué se asemeja El Reino
      de los Cielos.

    2. El les ha dicho: Se asemeja a una semilla de mostaza, la más
      pequeña de todas las semillas, no obstante, cuando cae en la tierra
      fértil, produce una planta grande y se hace albergue para los pájaros
      del Cielo.
    1. Mariam ha dicho a Jesús: ¿A quiénes se asemejan tus
      discípulos?

    2. El ha dicho: Se asemejan a niños que residen en un campo que no
      es suyo. Cuando vengan los dueños del campo, dirán: ¡Devolvednos
      nuestro campo! Se quitan su ropa frente a ellos para cedérselo y para
      devolverles su campo. Por eso yo digo, si el dueño de la casa se
      entera de que viene el ladrón, estará sobre aviso antes de que llegue y
      no le permitirá penetrar en la casa de su dominio para quitarle sus
      pertenencias. En cuanto a vosotros, cuidaos del sistema, ceñid
      vuestros lomos con gran fortaleza para que no encuentren los
      bandidos una manera de alcanzaros, pues hallarán la ventaja que
      anticipasteis. ¡Que haya entre vosotros una persona con comprensión!
      …cuando maduró la cosecha, vino rápido con su hoz en la mano, la
      recogió. Quien tiene oídos para oír, ¡que oiga!
  7. Jesús ve a infantes que están mamando.
    1. Dice a sus discípulos: Estos infantes que maman se asemejan a los que entran en el Reino.
    2. Le dicen: ¿Así al convertirnos en infantes entraremos en el Reino?
      Jesús les ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el
      interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como
      lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una
      sola unidad de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer
      femenina, cuando establezcáis un ojo en el lugar de un ojo y una mano
      en el lugar de una mano y un pie en el lugar de un pie y una imagen en
      el lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino.
  8. Jesús ha dicho: Yo os escogeré, uno entre mil y dos entre diez
    mil y estarán de pie como una sola unidad.
    1. Sus discípulos dicen: Explícanos tu lugar, porque es necesario
      que lo busquemos.

    2. El les ha dicho: Quien tiene oídos, ¡que oiga! Dentro de una persona
      de luz hay luz, y él ilumina el mundo entero. Cuando no brilla, hay
      oscuridad.
  9. Jesús ha dicho: Ama a tu hermano como a tu alma, protégele
    como a la pupila de tu ojo.
  10. Jesús ha dicho: Ves la mota que está en el ojo de tu hermano,
    mas no ves la viga que está en tu propio ojo. Cuando saques la viga de
    tu propio ojo, entonces verás claramente para quitar la mota del ojo de
    tu hermano.
  11. Jesús ha dicho: A menos que ayunéis del sistema, no
    encontraréis el Reino de Dios. A menos que guardéis la semana entera
    como sábado, no veréis al Padre.
  12. Jesús ha dicho: Me puse de pie en medio del mundo y encarnado
    me aparecía a ellos. Los encontré a todos ebrios, no encontré a
    ninguno sediento. Y mi alma se apenaba por los hijos de los hombres,
    porque están ciegos en sus corazones y no ven que vacíos han
    entrado en el mundo y vacíos están destinados a salir del mundo de
    nuevo. Mas ahora están ebrios, cuando hayan sacudido su vino,
    entonces repensarán.
  13. Jesús ha dicho: Si la carne ha llegado a ser por causa espiritual,
    es una maravilla, mas si espíritu por causa corporal, sería una
    maravilla maravillosa. No obstante me maravillo en esto que esta gran
    riqueza ha morado en esta pobreza.
  14. Jesús ha dicho: Donde hay tres dioses, carecen de Dios. Donde
    hay solo uno, digo que yo estoy con él. Levantad la piedra y allí me
    encontraréis, partid la madera y allí estoy.
  15. Jesús ha dicho: Ningún oráculo se acepta en su propia aldea,
    ningún médico cura a aquellos que le conocen.
  16. Jesús ha dicho: Una ciudad que se construye encima de una
    montaña alta y fortificada, no puede caer ni quedar escondida.
  17. Jesús ha dicho: Lo que escucharás en tu oído, proclámalo desde
    tus techos a otros oídos. Pues nadie enciende una lámpara para
    ponerla debajo de un cesto ni la pone en un lugar escondido, sino que
    se coloca sobre el candelero para que todos los que entran y salen
    vean su resplandor.
  18. Jesús ha dicho: Si un ciego guía a un ciego, caen juntos en un
    hoyo.
  19. Jesús ha dicho: Nadie puede entrar en la casa del poderoso para
    conquistarla con fuerza, a menos que le ate sus manos, entonces
    saqueará su casa.
  20. Jesús ha dicho: No estéis ansiosos en la mañana sobre la noche
    ni en la noche sobre la mañana, ni por vuestro alimento que comeréis
    ni por vuestra ropa que llevaréis. Sois bien superiores a las flores de
    viento, que ni peinan lana ni hilan. Al tener una vestidura, ¿que os
    falta? ¿O quién puede aumentar vuestra estatura? El mismo os dará
    vuestra vestidura.
    1. Sus discípulos dicen: ¿Cuándo te nos revelarás y cuándo te
      percibiremos?

    2. Jesús dice: Cuando os quitéis vuestros vestidos sin avergonzaos y
      toméis vuestra ropa y la pongáis bajo vuestros pies para pisar sobre
      ella, como hacen los niños, entonces miraréis al Hijo del Viviente y no
      temeréis.
  21. Jesús ha dicho: Muchas veces habéis anhelado oír estos dichos
    que os proclamo, y no tenéis otro de quien oírlos. Habrá días en que
    me buscaréis, pero no me encontraréis.
  22. Jesús ha dicho: Los clérigos y los teólogos han recibido las llaves
    del conocimiento, pero las han escondido. No entraron ellos, ni
    permitían entrar a los que sí deseaban. En cuanto a vosotros, haceos
    astutos como serpientes y puros como palomas.
  23. Jesús ha dicho: Ha sido plantada una enredadera sin el Padre, y
    puesto que no es vigorosa será desarraigada y destruida.
  24. Jesús ha dicho: Quien tiene en su mano, a él se dará más. Y
    quien no tiene, se le quitará aún lo poco que tiene.
  25. Jesús ha dicho: Haceos transeúntes.
    1. Sus discípulos le dicen: ¿quién eres?, por cuanto nos dices estas
      cosas.

    2. Jesús les dice: De lo que os digo no conocéis quien soy, sino os
      habéis hecho como los judíos, pues aman el árbol mas odian su fruto, y
      aman el fruto mas odian el árbol.
  26. Jesús ha dicho: Quien maldice al Padre, se le perdonará. Y quien
    maldice al Hijo, se le perdonará. Pero quien maldice a la Espíritu Santo,
    no se le perdonará, ni en la tierra ni en el Cielo.
  27. Jesús ha dicho: No se cosechan uvas de los espinos ni se
    recogen higos de las zarzas, pues no dan fruto. Una persona buena
    saca lo bueno de su tesoro. Una persona perversa saca la maldad de
    su tesoro malo que está en su corazón y habla opresivamente, pues de
    la abundancia del corazón saca la maldad.
  28. Jesús ha dicho: Desde Adán hasta Juan Bautista, entre los
    nacidos de mujeres no hay ninguno más exaltado que Juan Bautista,
    tanto que sus ojos no se romperán. No obstante, he dicho que
    quienquiera entre vosotros que se convierta como niño, conocerá el
    Reino y será más exaltado que Juan.
  29. Jesús ha dicho: Una persona no puede montar dos caballos ni
    tensar dos arcos, y un esclavo no puede servir a dos amos, de otra
    manera honrará a uno y ofenderá al otro. Nadie bebe vino añejo e
    inmediatamente quiere beber vino nuevo. Y no se pone vino nuevo en
    odres viejos, para que no se revienten. Y no se pone vino añejo en
    odres nuevos, para que no se vuelva ácido. No se cose remiendo viejo
    en ropa nueva, porque vendría un rasgón.
  30. Jesús ha dicho: Si dos hacen la paz entre sí dentro de esta
    misma casa, dirán a la montaña, “¡Muévete!” y se moverá.
  31. Jesús ha dicho: Benditos sean los solitarios y escogidos porque
    encontraréis el Reino. Habéis procedido de él, y a él volveréis.
  32. Jesús ha dicho: Si os dicen “¿De donde venís?”, decidles “Hemos
    venido de la luz, el lugar donde la luz se ha originado por sí misma, él
    se puso de pie y se reveló en las imágenes de ellos.” Si os dicen
    “¿Quiénes sois?”, decid “Somos los Hijos de El y somos los escogidos
    del Padre viviente.” Si os preguntan “¿Cuál es el signo en vosotros de
    vuestro Padre?”, decidles “Es movimiento con reposo.”
    1. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo sucederá el reposo de los
      muertos, y cuándo vendrá el mundo nuevo?
    2. El les dice: Lo que buscáis ya ha llegado, pero no lo conocéis.
    1. Sus discípulos le dicen: Veinticuatro profetas proclamaron en
      Israel, y todos hablaban dentro de ti.
    2. El les dice: Habéis ignorado al viviente que está enfrente de vuestro rostro y habéis hablado de los muertos.
    1. Sus discípulos le dicen: ¿Es provechosa la circuncisión, o no?
    2. El les ha dicho: Si fuera provechosa, su padre los engendraría
      circuncidados de su madre. Sino que la verdadera circuncisión
      espiritual se ha hecho totalmente provechosa.
  33. Jesús ha dicho: Benditos sean los pobres, pues vuestro es el
    Reino de los Cielos.
  34. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre, no podrá
    hacerse mi discípulo. Y quien no odia a sus hermanos y a sus
    hermanas y no levanta su cruz a mi manera, no se hará digno de mí.
  35. Jesús ha dicho: Quien ha conocido el sistema, ha encontrado un
    cadáver y quien ha encontrado un cadáver, de él no es digno el
    sistema.
  36. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona
    que tiene semilla buena. Su enemigo vino de noche, sembró una
    maleza entre la semilla buena. El hombre no les permitió arrancar la
    maleza, sino les dice: Para que no salgáis diciendo, “Vamos a arrancar
    la maleza”, y arranquéis el trigo con ella. Pues en el día de la cosecha
    aparecerá la maleza, la arrancan y la queman.
  37. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que ha sufrido porque ha
    encontrado la vida.
  38. Jesús ha dicho: Mirad al viviente mientras viváis, para que no
    muráis y tratéis de mirarlo sin poder ver.
  39. Ven a un samaritano llevando un cordero, entrando en Judea.
    1. Jesús les dice: ¿Por qué lleva consigo el cordero?
    2. Le dicen: Para matarlo y comerlo.
    3. El les dice: Mientras está vivo no lo comerá, sino solamente después
      que lo mate y se haya convertido en cadáver.

    4. Dicen: De otra manera no podrá hacerlo.
    5. El les dice: Vosotros mismos, buscad un lugar para vosotros en el
      reposo, para que no os convirtáis en cadáveres y seáis comidos.
    1. Jesús ha dicho: Dos descansarán en una cama, el uno morirá, el otro vivirá.
    2. Salomé dice: ¿Quién eres tú, hombre? Como mandado por alguien, te tendiste en mi cama y comiste de mi mesa. Jesús le ha dicho: Soy quien viene de la igualdad. A mí se me han dado de las cosas de mi Padre. Salomé dice: Soy tu discípula. Jesús le dice: Por eso yo digo que cuando alguien iguale se llenará de luz, pero cuando divida se llenará de oscuridad.
  1. Jesús ha dicho: Yo comunico mis misterios a quienes son dignos
    de mis misterios. No dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu
    derecha.
  2. Jesús ha dicho: Había una persona rica que tenía mucho dinero,
    y dijo: Voy a utilizar mi dinero para sembrar y cosechar y resembrar,
    para llenar mis graneros con fruto para que nada me falte. Así pensaba
    en su corazón y aquella misma noche murió. Quien tiene oídos, ¡que
    oiga!
    1. Jesús ha dicho: Una persona tenía huéspedes. Y cuando había preparado el banquete, envió a su esclavo para convidar a los huéspedes.
      Fue al primero, le dice: Te convida mi amo.
      Respondió: Tengo unos negocios con unos mercaderes, vienen a mí por la tarde, iré para colocar mis órdenes con ellos, ruego ser excusado del banquete.
      Fue a otro, le dice: Mi amo te ha convidado.
      Le respondió: He comprado una casa y me exigen por un día, no tendré tiempo libre.
      Vino a otro, le dice: Mi amo te convida.
      Le respondió: Mi compañero va a casarse y tengo que preparar un festín, no podré venir, ruego ser excusado del banquete.
      Fue a otro, le dice: Mi amo te convida.
      Le respondió: He comprado una villa, voy a cobrar el alquiler, no podré venir, ruego ser excusado.
      Vino el esclavo, dijo a su amo: Los que usted ha convidado al banquete se han excusado a sí mismos.
      Dijo el amo a su esclavo: Sal a los caminos, trae a quienesquiera que encuentres, para que cenen.
    2. Y él ha dicho: Comerciantes y mercaderes no entrarán en los lugares de mi Padre.
  1. El ha dicho: Una persona bondadosa tenía una viña. La arrendó
    a inquilinos para que la cultivaran y recibiría su fruto. Mandó a su
    esclavo para que los inquilinos le dieran el fruto de la viña. Agarraron a
    su esclavo, lo golpearon, un poco más y lo habrían matado. El esclavo
    fue, se lo dijo a su amo. Contestó su amo, “Quizás no le reconocían.”
    Mandó a otro esclavo, los inquilinos lo golpearon también. Entonces el
    amo mandó a su hijo. Dijo, “Tal vez respetarán a mi hijo.” Ya que
    aquellos inquilinos sabían que era el heredero de la viña, lo agarraron,
    lo mataron. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
  2. Jesús ha dicho: Mostradme la piedra que han rechazado los constructores es la piedra angular.
  3. Jesús ha dicho: Quien conoce todo pero carece de conocerse a sí mismo, carece de todo.
  4. Jesús ha dicho: Benditos seais cuando sois odiados y perseguidos y no encontráis sitio allá donde habéis sido perseguidos.
    1. Jesús ha dicho: Benditos sean los que han sido perseguidos en su corazón, estos son los que han conocido al Padre en verdad.
    2. Jesús ha dicho: Benditos sean los hambrientos, pues el estómago de quien desea se llenará.
  1. Jesús ha dicho: Cuando saquéis lo que hay dentro de vosotros,
    esto que tenéis os salvará. Si no tenéis eso dentro de vosotros, esto
    que no tenéis dentro de vosotros os matará.
  2. Jesús ha dicho: Yo destruiré esta casa y nadie será capaz de
    reconstruirla.
    1. Alguien le dice: Diles a mis hermanos que repartan conmigo las
      posesiones de mi padre.

    2. El le dice: Oh hombre, ¿quién me hizo repartidor?
      Se volvió a sus discípulos, les dice: No soy repartidor, ¿soy?
  3. Jesús ha dicho: La cosecha en verdad es abundante, pero los
    obreros son pocos. Pues implorad al Amo que mande obreros a la
    cosecha.
  4. El ha dicho: Amo, ¡hay muchos alrededor del embalse, pero
    ninguno dentro del embalse!
  5. Jesús ha dicho: Hay muchos que están de pie a la puerta, pero
    los solitarios son los que entrarán en la alcoba nupcial.
  6. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a un mercader
    poseedor de una fortuna, quien encontró una perla. Aquel mercader
    era listo, vendió la fortuna, compró para sí mismo la perla única.
    Vosotros mismos, buscad el tesoro de su rostro, que no perece, que
    perdura, el lugar donde ni la polilla se acerca para devorar ni el gusano
    destruye.
  7. Jesús ha dicho: Soy la luz quien está sobre todos, Soy el todo.
    Todo salió de mí, y todo vuelve a mí. Partid la madera, allí estoy.
    Levantad la piedra y allí me encontraréis.
  8. Jesús ha dicho: ¿Qué salisteis a ver en lo silvestre, una caña
    sacudida por el viento y a una persona vestida con ropa felpada? He
    aquí, vuestros gobernantes y vuestros dignatarios son los que se
    visten en ropa felpada, y ellos no podrán conocer la verdad.
    1. Una mujer de la multitud le dice: ¡Bendita sea la matriz que te
      parió, y benditos los senos que te amamantaron!

    2. El le dice: Benditos sean quienes han oído la significación del Padre
      y la han cumplido en verdad. Pues habrá días cuando diréis: ¡Bendita
      sea la matriz que no ha engendrado, y benditos los senos que no han
      amamantado!
  9. Jesús ha dicho: Quien ha conocido el sistema, ha encontrado el
    cuerpo y quien ha encontrado el cuerpo, de él no es digno el sistema.
  10. Jesús ha dicho: Quien se enriquece, que reine. Y quien tiene
    poder, que renuncie.
  11. Jesús ha dicho: Quien está cerca de mí está cerca del fuego, y
    quien está lejos de mí está lejos del Reino.
  12. Jesús ha dicho: Las imágenes se manifiestan a la humanidad y la
    luz que está dentro de ellas se esconde. El se revelará a sí mismo en la
    imagen de la luz del Padre, pues su imagen se esconde por su luz.
  13. Jesús ha dicho: Cuando véis vuestro reflejo, os alegráis. Pues
    cuando percibáis vuestras imágenes que entran en la existencia frente
    a vosotros, las cuales ni mueren ni disfrazan ¿hasta qué punto
    dependerán de vosotros?
  14. Jesús ha dicho: Adán entró en la existencia por un gran poder y
    por medio de una gran riqueza, pero sin embargo no se hizo digno de
    vosotros. Pues si hubiera sido digno, no habría saboreado la muerte.
  15. Jesús ha dicho: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros
    tienen sus nidos, pero el hijo de la humanidad no tiene ningún lugar
    para poner su cabeza y descansar.
  16. Jesús ha dicho: Maldito sea el cuerpo que depende de otro
    cuerpo, y maldita sea el alma que depende de estar juntos aquellos.
  17. Jesús ha dicho: Los ángeles y los oráculos vendrán a vosotros y
    os regalarán lo vuestro. Y vosotros mismos, dadles lo que tenéis en
    vuestras manos y decid entre vosotros: ¿En qué día vendrán para
    recibir lo suyo?
  18. Jesús ha dicho: ¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis
    que quien crea el interior, también es quien crea el exterior?
  19. Jesús ha dicho: Venid a mí, pues mi yugo es natural y mi dominio
    es manso y encontraréis reposo para vosotros mismos.
    1. Le dicen: Dinos quien eres tú, para que podamos confiar en ti.
    2. El les dice: Escudriñáis la faz del Cielo y de la tierra mas no habéis
      conocido a quien está frente a vuestro rostro, y no sabéis preguntarle
      en este momento.
  20. Jesús ha dicho: Buscad y encontraréis. Mas esas cosas que me
    preguntabais en aquellos días, no os las dije entonces. Ahora quiero
    comunicarlas, pero no preguntáis de ellas.
  21. Jesús ha dicho: No deis lo sagrado a los perros, para que no lo
    echen en el montón de estiércol. No arrojéis las perlas a los cerdos,
    para que no lo hagan…
  22. Jesús ha dicho: Quien busca encontrará, y a quien toca se le
    abrirá.
  23. Jesús ha dicho: Si tenéis monedas de cobre, no las prestéis a
    interés, sino dadlas a ellos de quienes no recibiréis reembolso.
  24. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que
    ha tomado un poco de levadura y la ha escondido en la masa, produjo
    panes grandes de ella. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
  25. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que
    llevaba una jarra llena de grano. Mientras estaba andando por un
    camino lejano, se rompió la asa de la jarra, derramó el grano detrás de
    ella en el camino. No lo sabía, no había notado ningún accidente.
    Cuando llegó a su casa, puso la jarra en el suelo, la descubrió vacía.
  26. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona
    que deseaba asesinar a un hombre prominente. Desenvainó su
    espada en su casa, la clavó en la pared para averiguar si su mano
    prevalecería. Luego asesinó al hombre prominente.
    1. Le dicen sus discípulos: Tus hermanos y tu madre están de pie
      afuera.

    2. El les dice: Quienes están aquí, que cumplen los deseos de mi
      Padre, estos son mis hermanos y mi Madre. Ellos son los que entrarán
      en el Reino de mi Padre.
    1. Le muestran a Jesús una moneda de oro y le dicen: Los
      agentes de César nos exigen tributos.

    2. El les dice: Dad a César lo de César, dad a Dios lo de Dios, y dadme
      a mí lo mío.
  27. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre a mi
    manera, no podrá hacerse discípulo mío. Y quien no ama a su Padre y
    a su Madre a mi manera, no podrá hacerse discípulo mío. Pues mi
    madre me parió, mas mi Madre verdadera me dio la vida.
  28. Jesús ha dicho: ¡Ay de los clérigos! pues se asemejan a un
    perro dormido en el pesebre de los bueyes. Ya que ni come ni deja que
    coman los bueyes.
  29. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que sabe por cuál parte
    invaden los bandidos, porque se levantará y recogerá sus
    pertenencias y ceñirá sus lomos antes de que entren.
    1. Le dicen: ¡Ven, oremos y ayunemos hoy!
    2. Jesús ha dicho: ¿Pues cuál es la transgresión que he cometido yo, y
      en qué he sido vencido? Pero cuando salga el novio de la alcoba
      nupcial, ¡entonces que ayunen y oren!
  30. Jesús ha dicho: Quien reconoce a padre y madre, será llamado
    hijo de ramera.
  31. Jesús ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis
    en hijos de la humanidad y cuando digáis a la montaña, “¡Muévete!”, se
    moverá.
  32. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a un pastor que tiene 100
    ovejas. Se extravió una de ellas, que era la más grande. El dejó las 99,
    buscó a la una hasta que la encontró. Tras haberse cansado, dijo a
    esa oveja, “¡Te quiero más que a las 99!”
  33. Jesús ha dicho: Quien bebe de mi boca, se hará semejante a
    mí. Yo mismo me convertiré en él, y los secretos se le revelarán.
  34. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a una persona que tiene
    un tesoro escondido en su campo sin saberlo. Y después de morir, lo
    legó a su hijo. El hijo no lo sabía, aceptó aquel campo, lo vendió. Y vino
    quien lo compró, aró, descubrió el tesoro. Empezó a prestar dinero a
    interés a quienes quería.
  35. Jesús ha dicho: Quien ha encontrado el sistema y se ha
    enriquecido, que renuncie al sistema.
  36. Jesús ha dicho: El Cielo y la tierra se enrollarán en vuestra
    presencia.
    Y quien vive de adentro del viviente, no verá la muerte ni el miedo
    pues Jesús dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el
    sistema.
  37. Jesús ha dicho: ¡Ay de la carne que depende del alma, ay del
    alma que depende de la carne!
    1. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo vendrá el Reino?
    2. Jesús dice: No vendrá por expectativa. No dirán, “¡Mirad aquí!” o
      “¡Mirad allá!”. Sino que el Reino del Padre se extiende sobre la tierra y
      los humanos no lo ven.
    1. Simón Pedro les dice: Que Mariam salga de entre nosotros,
      pues las hembras no son dignas de la vida.

    2. Jesús dice: He aquí que le inspiraré a ella para que se convierta en
      varón, para que ella misma se haga una espíritu viviente semejante a
      vosotros varones. Pues cada hembra que se convierte en varón,
      entrará en el Reino de los Cielos.

¿Se debe desechar el Evangelio de Tomas como si fuera una basura?

El canon definido por hombres dejo por fuera de la Biblia este poderoso evangelio de Tomas como la conocemos en la actualidad; lo que para aquellos que buscan el conocimiento puede ser cotejado de la mano de otros evangelios apócrifos como el de Nicodemo, de Judas y el de la apóstol de los apóstoles María Magdalena.

El adoctrinamiento Romano que buscaba formar una sola religión como punta de lanza de su control social; no podia permitir el evangelio de Tomas donde se muestra un Jesús muy accesible, donde no se habla de la necesidad de sacerdotes y donde el conocimiento entregado es por lo menos liberador.

Desde Noticias Costa Rica entendemos que muchos descarten estas enseñanzas y se aferren a sus dogmas, lo cual no esta mal, no lo criticamos, pero también es cierto que la Iglesia como la conocemos dista mucho de las enseñanzas de Jesús, especialmente cuando tenemos una Iglesia envuelta en violaciones a menores de edad y asesinatos coordinados como los que ensangrentaron al mundo durante la Santa Inquisición.

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Internacionales

¿”Traiciono” realmente a Jesús o solo siguió Sus ordenes? según el Evangelio de Judas

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Tan controversial que en el año 180 d.C el obispo de Lyone lo declaro hereje y permaneció cientos de años oculto; al parecer era más sencillo ver a Judas como un traidor que meditar sobre la posibilidad de que si Dios Padre mando a Jesús a morir por los pecados del mundo, alguien tendría que entregarlo y ese alguien en vez de un traidor, podría ser el más fiel de sus discípulos.

En el Evangelio de Judas encontramos una historia realmente poderosa como confrontativa, por lo que vea esta nota desde el punto de vista de que cuando se cuenta una historia mal contada, siempre va a ver a un culpable, sin embargo si el Plan Divino incluía la escena de la “traición” y Jesús desde un inicio eligió a Judas, es también probable que como profundizaremos a continuación, todo fuera parte del destino ya escrito que dio inicio al Cristianismo.

Judas estuvo con Jesús durante años sin mostrar ambición

¿Qué cambio? y si realmente Judas era un revolucionario que se oponía a Roma, porque de repente entrega a Jesús y aun más, porque si eran las monedas de oro las que perseguía, ¿Por qué las arrojo al suelo al recibirlas como si en principio no tuvieran valor para él?.

Muchos critican a Judas porque en la escena donde los pies de Jesús son limpiados con aceite, él se molesta porque ese aceite pudo haber sido usado para ser vendido, sin embargo al día siguiente entro junto a Jesús como si esto no hubiera sido realmente un problema.

Judas es asociado según la historia como “el tesorero” de Jesús, era quién manejaba las finanzas del movimiento y el administrar los recursos era su obligación, obligación que solo se depositaría en quizá el apóstol de mayor confianza de Jesús.

¿Por qué Judas beso a Jesús al entregarlo?

Porque era normal que lo besará, siendo un saludo o una muestra de afecto, lo cierto es que muestra la cercanía casi intima que Judas mantenía con Jesús y no llevándolo al plano sexual, si no más bien en términos de confianza, de amor y de cercanía.

Y si volvemos a que el mismo Jesús dijo que uno de sus apóstoles sería quién lo entregase, esa escena, pudo haber sido manipulada para darle un contexto de condena y de censura, pero que según el Evangelio de Judas, fue parte de preparar a los otros discípulos para que entendieran que todo tenía que pasar tal y como iba a pasar.

Judas se ahorca en su desesperación

Tras el acto de entregar a Jesús, Judas nunca mostro felicidad o regocijo tras el acto, por el contrario sufrió en carne viva el sufrimiento de su amigo, de su maestro y que tras los hechos prefirió violar sus creencias Judías y acabo ahorcándose para ser liberado.

A continuación presentamos el Evangelio de Judas según una versión procedente de la traducción realizada por National Geographic; sin embargo faltan fragmentos que aun no han sido traducidos totalmente y por lo que son excluidos, ya que no tiene mucho sentido traducirlos al español cuando en la traducción del hebreo al griego, el resultado no es satisfactorio para los eruditos.

Papiros con el Evangelio de Judas

Preguntas y respuestas en el
Evangelio de Judas Iscariote

Estando Jesús reunido con sus Discípulos:

Le preguntó Santiago: 
“Maestro, ¿qué debemos hacer para comprender mejor su Mensaje”.

El Maestro dijo:
“Alrededor del Sol, hay muchos Planetas y cada uno de ellos ocupa su lugar y su distancia entre ellos y el Sol y entre los demás Planetas; así vosotros deberéis ocupar vuestro lugar y distancia alrededor del Sol, procurando no estar ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Y entre Ustedes, mis discípulos, esto debe ser en equilibrio,  permitiendo así, como los Planetas, que cada uno reciba únicamente lo que necesite para su propia sobre vivencia; habiendo concordancia en “la Luz que viene del Sol y Luz que viene del Padre”.

En este momento interrumpe Judas y le dice: 
“Maestro, sabemos que Usted es el Enviado del Padre, pero a nosotros ¿Quién nos ha enviado?”.

Contesta el Maestro:
“Mi Padre me ha enviado a Mí para enseñar a vosotros; mi Padre los ha enviado para que me escuchen”.
La Parábola de quien da y de quien recibe, es semejante a una semilla que cae en la tierra, nace, crece y fructifica y su fruto le es dado a quien sembró la semilla; así como Yo hago de mi Padre, vosotros también deberéis hacer “la Voluntad de mi Padre,  porque con vosotros somos UNO”.

 Dice Judas: 
“Entendido, Maestro, pero,… si yo hago lo que Usted me enseña, ¿ya lo es todo?”.

Responde el Maestro:
“Lo que Yo te enseño es para que tú lo vivas y así puedas llegar como Yo he llegado, a hacer “la Voluntad de mi Padre”.

 Judas, mostrando un poco de impaciencia, vuelve y replica:
“Yo estoy haciendo lo que Usted me enseña, ¿indica esto que ya soy UNO con Usted?”.

Contesta el Maestro:
“Nosotros somos UNO, como mi Padre es UNO conmigo, pero tú no puedes todavía hacer lo que Yo hago… Porque el Sol alumbra a todos sus Planetas, pero los Planetas, ni aún todos reunidos, podrían dar ni una décima parte de Luz hacia el Sol; por eso es necesario que vosotros os convirtáis en vuestro propio Sol, en vuestra propia Luz, y así alumbrándose y alumbrando a otros, le corresponderíamos con nuestra Obra a mi Padre que me ha enviado”.

“Porque, sepan Ustedes, que las tinieblas no son más que partes que no están integradas con “la Voluntad” de quien me envió. Las tinieblas están en quien tiene parte con ellas,
 por eso hay que dar a la Tierra lo que es de la Tierra; a las aguas lo que es de las aguas; al aire lo que es del aire; al fuego lo que es del fuego y a lo que es de EL “Así, vosotros comprenderéis que ni siquiera estas carnes que tenemos, estos huesos que tenemos, esta sangre que tenemos, esta mente que tenemos, nos pertenece; sólo nos  pertenece, por herencia de mi Padre, la Luz que os doy con mi Palabra. Por eso he dicho «Que la tierra y los cielos pasarán, más mi Palabra no pasará»”. “Porque la Palabra me la ha dado mi Padre para que ELLA lleve la Luz que a vosotros os falta y puedan ser UNO conmigo, y YO seré UNO con mi Padre”.

Continuando, el Maestro dice a sus Discípulos:
“¿Qué creen Ustedes que debemos hacer para que el mundo nos comprenda?”.

Cada uno de ellos emitió su criterio.

Judas replicó:  
“Yo creo que el mundo poco a poco entenderá cuál es nuestro propósito”.

 El Maestro, dijo:
“Judas, tú lo has dicho, pero dime ¿cuál es nuestro propósito?”.

 Judas guardó silencio. El Maestro volvió a interrogar: “Judas Iscariote, ¿cuál es nuestro
 propósito?”.

Judas, levantando la mirada, le dijo: 
“Señor,… pienso que nuestro propósito es enseñar a la gente a hacer la Voluntad de quien le envió”.

 El Maestro, mirando las estancias que habían a su alrededor, dijo:
“Un rebaño de ovejas no obedecen a su dueño porque sean de él, porque él las ha pagado con sus denarios; obedecen a su pastor porque él se hace amigo de ellas, cuida de ellas, les da alimento y las defiende del lobo”.

“Así vosotros deberéis tener vuestro rebaño, cuidar de él, defenderlo de los lobos, más comprendedme, Judas, ese rebaño no os pertenece, no lo habéis comprado, porque él pertenece a quien me envió”.

“A ese rebaño debéis alimentarlo. El día que os propongáis dar alimento a vuestras ovejas, no llevéis en vuestra mano el látigo, llevad alimento, así este rebaño entenderá que os preocupáis de alimentarlo; mas cuando sepáis que cerca de vuestro rebaño anda el lobo, salid y llevad en vuestra mano el látigo
 para espantarlo de las ovejas; y llevad espada para que os defendáis, si fuese atacado”.

Replica Judas, y dice:
“He comprendido… pero todo el mundo no está en este rebaño”.

Contesta el Maestro, y dice:
“En una selva nacen muchos árboles de la misma especie, unos crecen demasiado y sobresalen de los otros; otros escasamente nacen, pero entre todos componen una selva”.
“Así vosotros deberéis comprender que hay que crecer sobre los demás en Espíritu sin que con esto estemos separando los de menor crecimiento; sólo hace la Voluntad de mi Padre el que ha crecido y no se deja dar sombra de los demás”.

Dice Judas: 
“Entendido, pero, ¿cómo sé si he crecido lo necesario para ya hacer la Voluntad de mi Padre?”.

Replica el Maestro:
“La Luz se identifica por borrar las sombras. Las sombras se identifican opacando la Luz”.
“Así vosotros comprenderéis que la Verdad es mi Padre. Cuando la hayáis encontrado, Ella no os dejará sombras ni en vuestras mentes, ni en vuestros corazones, por lo tanto, comprenderéis que YO SOY LA LUZ”.
“El que esté conmigo y me tenga a Mí, no andará a oscuras y así habrá comprendido que, en la selva, es el árbol que no recibe sombra de los demás”. “Recuerden que el viento sopla y mueve las ramas y las hojas del árbol y sólo desprende las que estén maduras o secas; así ese árbol queda despejado”. “Así vosotros comprenderéis que el viento debe llevarse de Ustedes todo lo inútil, lo que no sirve, para que seáis purificados de todas las inmundicias que recogéis de la tierra”.

 Estando el Maestro con sus Discípulos parados frente al lago NAGAFEC, dijo:
“Los peces nadan con suma perfección, pero no pueden volar, ni tampoco caminar”.

Se acerca Judas y le dice:  
“¿Qué quieres decir con esto?”.

 El Maestro contesta: 
“Hijos míos, el hombre es el Rey, por lo tanto, debéis aprender a caminar”.

Judas le dice: 
“Pero nosotros sabemos caminar”.

Contesta el Maestro:
“Vosotros camináis porque Yo os he enseñado, porque YO SOY EL CAMINO, nadie llega al Padre sino por Mí”.
“También vosotros deberéis aprender a nadar como los peces”.

 Judas dice: 
“Es muy difícil hacerlo”.

 El Maestro vuelve y observa el lago y dice:
“El lago está tranquilo, sólo lo salpica el viento cuando sopla; la vida es un lago que debe permanecer tranquilo; si lo salpica el viento peligra el nadador. Por eso es que tú ves muy difícil nadar como los peces; aunque el lago se salpique por el viento, el pez, en su interior, está tranquilo”.

En ese momento el Maestro miraba a los aires y veía a las aves volar y dijo:
“¡Con qué perfección vuelan las aves!, así vosotros también deberéis aprender a volar como ellas”.

 Judas lo interpela y dice:
“Usted nos está hablando de cosas que para nosotros son demasiado difíciles”.

 El Maestro le dice:
“Judas, tú aprenderás estas cosas para que cuando Yo vaya a mi Padre tú las hayas hecho y las enseñes a quienes crean en Mí”.
“Te digo que el hombre debe volar como las aves, porque el hombre es Espíritu y el reino del Espíritu no está en la tierra”.
“Todo lo que os digo hoy, Ustedes no me entienden, porque vosotros habéis creído en Mí y estas cosas las hago Yo por Ustedes, pero cuando Yo vaya a mi Padre, mi Padre iluminará vuestro entendimiento para que vosotros hagáis por la Humanidad lo que Yo he hecho por vosotros, y así se cumplirán las Escrituras y la Palabra de «Quien esté conmigo y escuche mi Palabra, también estará con EL que me envió y recibirá su Luz»”.
“Por lo tanto, os digo a vosotros, mis hermanos, que la muerte cuando llega desprende el Alma de la materia y así el Alma no piensa más en la materia, porque para ella ya no existe; piensa en EL que la envió, espera en EL, confía en EL. “Por lo tanto, vosotros que habéis creído en Mí y escucháis mi Palabra, debéis despojaros de lo que no os corresponde para que en Espíritu os elevéis al seno de mi Padre”.

 Replica Judas: 
“De lo que tenemos aquí, ¿qué no nos corresponde?”.

Contesta el Maestro:
“Ya os he dicho que ni vuestros huesos, ni vuestras carnes, ni vuestros padres, ni vuestros hijos, ni lo que habéis aprendido de vuestros antepasados os sirve, ni os corresponde”.

“Sólo la Palabra que ha abierto las puertas de vuestro Espíritu y os ha llevado a beber de la fuente de la Sabiduría, será la que os conduzca por lo desconocido; lo que no conoce vuestra mente, ni vuestro yo, porque ellos no podrán llegar donde Ustedes, como Espíritu, han de llegar”.

Estando el Maestro con sus Discípulos en casa de Marta, les dice:
“Os voy a enseñar a vivir como el aire, como la tierra, como las aguas y como el fuego”.

Se acerca Judas y le dice:  
“Maestro, ¿no será conveniente que estas cosas se hagan en otro lugar?”.

 El Maestro le dice:
“Judas, nosotros somos UNO SOLO, hoy hacemos estas cosas aquí, tú más tarde las harás en un lugar secreto para que no se profanen, porque ¿qué sacamos con darle de
comer a un cerdo en un alfaro nuevo?; ensucia la comida y ensucia el alfaro”. “Para vosotros la Palabra es alimento, por lo tanto, os digo: «Aprended de Mí para que enseñéis textual como os enseño»”.

Se dirigió a todos y dijo:
“Vosotros veis la tierra quieta, mas ella gira alrededor de la Vida, que es el Sol”. “Nosotros estamos aquí quietos como la tierra, pero espiritualmente no estamos quietos; estamos girando alrededor de la Vida, por lo tanto, en estos momentos somos la Tierra que da alimento a la Vida que es el Espíritu”.

Se detuvo un momento y dijo:
“Todos nosotros, en este momento, somos el Aire, porque nos despojamos de una materia que es tierra y volamos por los aires con la libertad del Espíritu”

Guardó un poco de silencio y dijo:
“Nosotros todos, en este momento, somos el Agua, porque nos hemos convertido en la fuente eterna del Espíritu; de ella bebemos para nutrir el cuerpo y calmar la sed del Alma”.

Guardó un poco de silencio y dijo:
“Todos nosotros, en este momento, somos un Fuego abrasador, porque nos hemos convertido en el Fuego del Espíritu que a todos nos devora, nos limpia y nos purifica”. “Así, queridos hermanos, nuestros cuerpos y nuestro Espíritu se integran para prepararnos hacia la Resurrección”.
“La enseñanza que os doy aquí, en casa de Marta, es la misma que os voy a dar en casa de Sara. Porque vosotros hoy estáis conmigo, moriréis y volveréis a nacer y si continuáis conmigo, os doy la misma enseñanza, porque YO SOY LA PALABRA, y recuerda Judas: «Los cielos y la tierra pasarán, pero mi Palabra no pasará»”.

 Llegando donde Sara daba a luz, se detuvo y les dijo a los Discípulos:
“Vosotros deberéis aprender a respetar la Vida porque sois la Vida como YO”. “El que es digno y muere, mi Padre le recibe en el cielo y vosotros ¿de qué os preocupáis?”.
“El que es indigno y muere, el Demonio le recibe en el infierno, ¿para qué os
 preocupáis?”.
“El que nace en la tierra debemos recibirlo, darle afecto y cariño y enseñarle la Palabra para que se haga Hijo de mi Padre, como vosotros”.
“Así comprenderéis todos que un Pastor vive pendiente de las ovejas preñadas para que el ternerillo, al nacer, no lo devoren las aves de rapiña”.

Guardó silencio el Maestro y, viendo al recién nacido, respiró profundo.

Judas le dijo:
“¿Qué le pasa Maestro que respira profundo?”.

 El Maestro le miró y le dijo:
“Judas, el aire que circunda la tierra es la Vida que YO represento; es tanta la abundancia de este que toda criatura respira de él y nunca se agota”. “Así mismo es la Sabiduría que viene de mi Padre; todo el mundo la tiene en mayor o menor proporción y nunca se agota; lo contrario, se acrecienta más en todo hombre que me escucha a Mí”.

 Le dice Pedro: 
“Maestro, yo estoy sorprendido de todo lo que nos enseña. Pienso que no podremos practicarlo todo”.

 Le dice el Maestro:
“Pedro, cerca de la ciudad pasa un río; todas las personas de esa ciudad beben de esa fuente; se bañan con esa agua, preparan sus alimentos con el agua de ese río. El río nunca se agota, sin embargo, todas las personas disponen del agua que necesitan para sobrevivir”.
“Así vosotros beberéis de esa agua, os bañaréis con esa agua, es decir, tendréis el agua que necesitéis; daréis de beber a vuestros invitados, mas la fuente no se secará, ni el río mermará su cauce”.
“Así pasa con mi Palabra; cada quien la recibe como una fuente inagotable de Vida; por muchos que beban, nunca se agotará, porque es mayor el cauce que el consumo”.

Regresó el Maestro con sus Discípulos a casa de Marta.

Llegando allí los invitó a sentarse y empezó a hablarles y les dijo:
“Estamos complacidos de haber presenciado hoy un nacimiento. Es un acontecimiento que nos hace ver la Gracia de mi Padre; sin embargo, este nacimiento tiene que ver con este mundo de pecado”.

Le dice Judas: 
“Maestro, sabemos que quien le envió es sin mancha y lo que EL hace, lo hace sin mancha; ¿por qué nos dice que el nacimiento que acabamos de presenciar tiene que ver con la Gracia de su Padre y se ha sucedido en este mundo de pecado y por el pecado?”.

 El Maestro le dice:
“Judas, el pecado lo hizo por un proceso original, pero el pecado es Muerte; él no hubiera podido infundirle Vida a esa criatura. Por la Gracia de mi Padre tiene Vida, aunque haya sido hecho de pecado”.

Dice Judas: 
“Maestro, si eso es así, entonces nosotros que somos UNO con Usted y estamos en el mundo, ¿cargamos las mismas culpas y somos hechos de pecado?”.

Dice el Maestro:
“Cada uno de vosotros habéis sido hechos de pecado y por el pecado, por lo tanto, es que ni los huesos, ni las carnes, ni la sangre heredarán a mi Padre, sólo lo incorruptible que es el Espíritu. Después de purificados, seréis UNO, con EL que me envió”. “Así vosotros, también, seréis UNO conmigo y así como YO me he vestido con una carne, con unos huesos y con una sangre incorruptible para continuar con vosotros, así también vosotros deberéis vestiros con unas carnes, unos huesos y una sangre incorruptible para poder llegar donde YO he llegado”.

Diálogos de Jesús con sus discípulos:
La oración de acción de gracias o la eucaristía

Un día se encontraba con sus discípulos en Judea, y les encontró reunidos y sentados en piadosa ceremonia. Cuando él [se acercó] a sus discípulos, [34] reunidos y sentados y ofreciendo una oración de acción de gracias sobre el pan, [se] rió.

Los discípulos [le] dijeron, “Maestro, ¿por qué re ríes de [nuestra]
oración de acción de gracias?. Hemos hecho lo correcto.
Él respondió y les dijo, “No me estoy riendo de ustedes. [Ustedes] no
hacen esto por su propia voluntad, sino porque es a través de esto que su dios
[será] alabado”.
Ellos dijeron, “Maestro, tú eres […] el hijo de nuestro dios”.

10
Jesús les dijo, “¿Cómo es que me conocen?. En verdad [les] digo,
ninguna generación de aquellos que están entre ustedes me conocerá”.


LOS DISCÍPULOS SE MOLESTARON


Cuando sus discípulos escucharon esto, se empezaron a molestar y a
enfurecerse y empezaron a blasfemar contra él en sus corazones.
Cuando Jesús observó su falta de [comprensión] les [dijo], “¿por qué
esta agitación les lleva al enojo?. Su dios que está dentro de ustedes y […] [35]
los ha provocado para encolerizarse [dentro] de sus almas. [Dejad] a
cualquiera de ustedes que sea [suficientemente fuerte] entre los seres humanos
sacar al humano perfecto y pararse ante a mi rostro”.
Todos dijeron, “Tenemos la fuerza”.
Pero sus espíritus no se atrevieron a ponerse frente a [él], excepto Judas
Iscariote. El fue capaz de parase frente a él, pero no le pudo mirar a los ojos, y
volvió su cara a otro lado.
Judas le [dijo], “Sé quien eres y de dónde vienes. Tú eres del reino
inmortal de Barbeló. Y no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha
enviado”.


JESÚS HABLA CON JUDAS EN PRIVADO

Sabiendo que las reflexiones de Judas eran sobre algo muy exaltado,
Jesús le dijo, “Apártate de los demás y te diré los misterios del reino. Para ti es
posible alcanzarlo, pero padecerás gran aflicción. [36] Pues alguien más te
reemplazará, de manera que los doce [discípulos] puedan de nuevo
completarse con su dios”.
Judas le dijo, “¿Cuándo me dirás estas cosas, y [cuándo] llegará el día
de la gran luz para la generación?.
Pero cuando dijo esto, Jesús le dejó.

Jesús aparece de nuevo a los discípulos

La mañana siguiente, después de que esto sucediera, Jesús [aparece] de
nuevo a sus discípulos.
Ellos le dijeron, “¿Maestro, dónde fuiste y qué hiciste cuando nos
dejaste?”.
Jesús les dijo, “Fui a otra grande y santa generación”.

11
Sus discípulos le dijeron, “Señor, ¿cuál es la gran generación que es
superior a nosotros y más santa que nosotros, que no está ahora en estos
reinos?”.
Cuando Jesús escuchó esto, se rió y les dijo, “¿Por qué están pensando
en sus corazones sobre la fuerte y santa generación? [37] En verdad [les] digo,
nadie nacido [de] este aeón verá esa [generación], y ningún coro de ángeles de
las estrellas regirá sobre esta generación, y ninguna persona de nacimiento
mortal puede asociarse con ella, porque esa generación no viene de […] que se
ha vuelto […]. La generación de personas entre [ustedes] es de la generación
de la humanidad […] poder, el cual [… los] otros poderes […] por [los cuales]
ustedes gobiernan”.
Cuando [sus] discípulos escucharon esto, fueron perturbados en espíritu.
No pudieron decir una palabra.
Otro día Jesús vino a [ellos]. Ellos [le] dijeron, “Maestro, te hemos visto
en una [visión], pues hemos tenido grandes [sueños …] noche […]”.
[Él dijo], ¿Por qué se [ustedes … cuando] se han ido a esconder?” [38].

LOS DISCÍPULOS VEN EL TEMPLO Y LO COMENTAN

Ellos [dijeron, “Hemos visto] una gran [casa con un gran] altar [en ella,
y] doce hombres ― diríamos que son los sacerdotes ― y un nombre; y una
multitud esperando en aquel altar, [hasta] que los sacerdotes [… y reciban] las
ofrendas. [Pero] permanecimos esperando.
[Jesús dijo], “¿Cómo eran [los sacerdotes]?.
Ellos [dijeron, “Algunos …] dos semanas; [algunos] sacrifican a sus
propios hijos, otros a sus esposas, en alabanza [y] humildad mutua; algunos
duermen con hombres; algunos están envueltos en [matanzas]; algunos
cometen multitud de pecados y actos ilícitos. Y los hombres que están [ante]
el altar invocan tu [nombre], [39] y en todos los actos de su carencia, se hacen
sacrificios para completarla […]”.
Después de decir esto, callaron, pues estaban perturbados.


JESÚS OFRECE UNA INTERPRETACIÓN ALEGÓRICA DE LA VISIÓN DEL TEMPLO

Jesús les dijo, “¿Por qué estáis perturbados?. En verdad os digo, todos
los sacerdotes que están ante el altar invocan mi nombre. De nuevo les digo,
mi nombre ha sido escrito en esta […] de las generaciones de las estrellas a

12
través de las generaciones humanas. [Y ellos] han plantado árboles sin fruto,
en mi nombre, de manera vergonzosa”.
Jesús les dijo, “Aquellos a quienes han visto recibiendo las ofrendas en
el altar ― eso es lo que ustedes son. Ese es el dios al que sirven, y ustedes son
esos doce hombres que han visto. Los animales que han visto para el sacrificio
son las personas que ustedes han extraviado [40] ante el altar. […] se
levantarán y utilizarán mi nombre de esta manera, y generaciones de devotos
permanecerán leales a él. Después de él otro hombre se colocará desde [los
fornicarios], y otro [se] colocará desde los asesinos de niños, y otro desde
aquellos que duermen con hombres, y aquellos que se abstienen, y el resto de
las personas de contaminación y desobediencia y error, y aquellos que dicen,
“Somos como ángeles”, ellos son las estrellas que traerán todo a su
terminación. Pues para las generaciones humanas, se ha dicho, “Mira, Dios ha
recibido tu sacrificio de las manos de un sacerdote” ― esto es, un ministro del
error. Pero es el Señor, el Señor del universo, quien manda, “En el día último
ellos serán avergonzados”. [41]
Jesús [les] dijo, “Dejad de [sacrificar…] lo que tenéis […] sobre el altar,
pues ellos están sobre tus estrellas y tus ángeles y ya han llegado a su
terminación allí.
Así que dejadles que sean [seducidos] ante ustedes, y dejadlos ir [cerca
de 15 líneas perdidas] generaciones […]. Un panadero no puede alimentar a
toda la creación [42] bajo el [cielo]. Y […] para ellos […] y […] para nosotros y
[…].
Jesús les dijo, “Dejad de luchar conmigo. Cada uno de ustedes tiene su
propia estrella, y cada [uno ― cerca de 17 líneas perdidas ― ] [43] en […]
quien ha venido [… proceder] por el árbol […] de este aeón […] por un tiempo
[…] pero él ha venido a regar el paraíso de Dios, y la [generación] que
perdurará, porque [él] no mancillará el [camino de la vida de] esa generación,
sino […] por toda la eternidad”.

JUDAS PREGUNTA A JESÚS SOBRE ESA GENERACIÓN Y LAS
GENERACIONES HUMANAS

Judas [le] dijo, [Rabb]i, ¿qué tipo de fruto produce esta generación?.
Jesús dijo, “Las almas de cada generación humana morirán. Cuando
estas personas, sin embargo, hayan completado el tiempo del reino y el
espíritu les deje, sus cuerpos morirán pero sus almas estarán vivas, y serán
exaltadas”.

13
Judas dijo, “¿Y qué harán el resto de las generaciones humanas?”.
Jesús dijo, “Es imposible [44] sembrar semilla en la [roca] y cosechar su
fruto. [Esta] es también la forma […] la generación [mancillada] […] y la
corruptible Sophia […] la mano que ha creado a los mortales, para que sus
almas asciendan a los reinos eternos arriba. [En verdad] te digo, […] ángel […]
poder podrá ver que […] éstos a quien […] santas generaciones […]”.
Después de que Jesús dijera esto, partió.
ESCENA 3: Judas relata una visión y Jesús responde
Judas dijo, “Maestro, así como les has escuchado a todos, ahora
escúchame a mí. Pues he tenido una gran visión”.
Cuando Jesús escuchó esto, se rió y le dijo, “Tú, decimotercer espíritu,
¿por qué lo intentas tanto?. Pero habla, y yo lo llevaré contigo”.
Judas le dijo, “En la visión vi como los doce discípulos me apedreaban
[45] y me perseguían [severamente]. Y también vine al lugar donde […]
después de ti. Vi [una casa…], y mis ojos no pudieron [comprender] su
tamaño. Grandes personas la rodeaban, y aquella casa ― tenía ― un techo de
verdor, y en medio de la casa estaba [una multitud ― dos líneas perdidas ― ],
diciendo, “Maestro, albérgame junto con estas personas”.
[Jesús] respondió y dijo, “Judas, tu estrella te ha extraviado”. Y
continuó, “Ningún mortal es digno de entrar en la casa que has visto, pues ese
lugar está reservado para los santos. Ni el sol ni la luna regirá ahí, ni el día,
pero el santo morará ahí siempre, en el reino eterno con los ángeles santos.
Mira, te he explicado los misterios del reino [46], y te he enseñado sobre el
error de las estrellas; y […] lo envié […] en los doce aeones”.

JUDAS PREGUNTA SOBRE SU PROPIO DESTINO

Judas dijo, “Maestro, ¿podría ser que mi semilla esté bajo el control de
los regidores?”.
Jesús respondió y le dijo, “Ven, que yo [ ― dos líneas perdidas ― ],
pero te afligirás mucho cuando veas el reino y toda su generación”.
Cuando escuchó esto, Judas le dijo, “¿qué bien es ese que yo he
recibido? Para que me hayas puesto aparte de esa generación”.
Jesús respondió y le dijo, “Tú te convertirás en el decimotercero, y serás
maldecido por las otras generaciones ― y vendrás a regir sobre ellos. En los
últimos días ellos maldecirán tu ascensión [47] a la santa [generación]”.

JESÚS ENSEÑA A JUDAS SOBRE COSMOLOGÍA:
EL ESPÍRITU Y EL AUTO-GENERADO

14 ) Jesús dijo, “[Ven], para que pueda enseñarte sobre [secretos] que
ninguna persona [ha] visto jamás. Pues existe un grande e ilimitado reino,
cuya magnitud ninguna generación de ángeles ha visto, [en la cual] hay [un]
grande e invisible [Espíritu],
que ojo de ángel nunca ha visto jamás,
ningún pensamiento del corazón jamás ha comprendido,
y nunca ha sido llamado por ningún nombre.
“Y una nube luminosa apareció. Él dijo, “Dejad a un ángel aparecer
como mi servidor”.
“Un gran ángel, el divino iluminado Auto-Generado, emergió de la
nube. Por él, otros cuatro ángeles aparecieron desde otra nube, y se
convirtieron en servidores del angélico Auto-Generado. El Auto-Generado
dijo, [48] “Dejad […] que aparezca […],” y apareció […]. Y [creó] la primera
lumbrera para reinar sobre él. Dijo, “Dejad que aparezcan los ángeles para [su]
servicio,” e incontables miríadas aparecieron. Dijo, “[Dejad] que aparezca un
aeón iluminado”, y entonces apareció. Creó a la segunda lumbrera [para] que
reinara sobre él, junto con las incontables miríadas de ángeles, para servir. De
esta forma creó el resto de los aeones iluminados. Les hizo reinar sobre ellos,
y por ellos creó incontables miríadas de ángeles, para que les asistieran.

ADAMAS Y LAS LUMBRERAS

Adamas estaba en la primera nube luminosa que ningún ángel había
visto jamás entre aquellos llamados “Dios”. El [49] […] que […] la imagen […]
y a semejanza de [este] ángel. Hizo aparecer a la incorruptible [generación] de
Seth […] los doce […] los veinticuatro […]. Hizo aparecer setenta y dos
luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del
Espíritu. Estas setenta y dos luminarias hicieron aparecer trescientos sesenta
luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del
Espíritu, de que su número debía ser cinco por cada uno.
“Los doce aeones de las doce luminarias constituyen su padre, con seis
cielos por cada aeón, de tal manera que hay setenta y dos cielos para las
setenta y dos luminarias, y para cada una [50] [de ellas cinco] firmamentos,

15
[para un total de] trescientos sesenta [firmamentos]. A ellos se les dio
autoridad y un [gran] coro de ángeles [incontables], para gloria y adoración, [y
después de ello también] espíritus vírgenes, para gloria y [adoración] de todos
los aeones y los cielos y sus firmamentos.

EL COSMOS, EL CAOS Y EL MUNDO INFERIOR

“La multitud de aquellos inmortales es llamada el cosmos ― esto es,
perdición ― por el Padre y las setenta y dos luminarias que están con el AutoGenerado y sus setenta y dos aeones. En él el primer humano apareció con sus
poderes incorruptibles. Y el aeón que apareció con su generación, el aeón en el
cual están la nube de conocimiento y el ángel, es llamada [51] El. […] aeón
[…] después de esto […] dijo, “Dejad que aparezcan doce ángeles [para] regir
sobre el caos y sobre el [mundo inferior].” Y mirad, de aquella nube aparece
un [ángel] cuyo rostro brilla con el fuego y cuya apariencia fue mancillada con
sangre. Su nombre fue Nebro, que quiere decir “rebelde”; otros lo llaman
Yaldabaoth. Otro ángel, Saklas, también vino de la nube. Así Nebro creó seis
ángeles ― al igual que Saklas ― para ser asistentes, y esto produjo doce
ángeles en los cielos, con cada uno recibiendo una porción de los cielos.


LOS REGIDORES Y ÁNGELES


“Los doce regidores hablaron con los doce ángeles: “Dejad a cada uno
[52] […] y dejadlos […] generación [ ― una línea perdida ― ] ángeles”:
El primero es [S]eth, quien es llamado Cristo.
El [segundo] es Harmathoth, quien es […].
El [tercero] es Galila.
El cuarto es Yobel.
El quinto [es] Adonaios.
Estos son los cinco que gobiernan sobre el mundo inferior, y antes que
nada sobre el caos.

LA CREACIÓN DE LA HUMANIDAD

“Entonces Saklas dijo a sus ángeles, “Hagamos a un ser humano a
semejanza e imagen”. Ellos formaron a Adán y a su esposa Eva, quien, en la
nube, es llamada Zoe. Pues por su nombre todas las generaciones buscan al

16
hombre, y cada uno de ellos llama a la mujer por estos nombres. Ahora, Sakla
no [53] or[denó…] excepto […] las gene[raciones…] esto […]. Y el [regidor]
dijo a Adán, “Vivirás por mucho tiempo, con tus hijos”.

JUDAS PREGUNTA SOBRE EL DESTINO DE ADAM Y DE LA HUMANIDAD

Judas dijo a Jesús, “[¿Cuál] es la duración del tiempo que los seres
humanos vivirán?”.
Jesús dijo, “¿Por qué te cuestionas esto, que Adán, con su generación,
haya vivido su lapso de vida en el lugar donde ha recibido su reino, con
longevidad con su gobernante?”.
Judas dijo a Jesús, “¿Muere el espíritu humano?”.
Jesús dijo, “Por esto es que Dios ordenó a Miguel darles los espíritus de
la gente a ellos a préstamo, para que ellos puedan ofrecer servicio, pero el
Grande le ordenó a Gabriel conceder espíritus a la gran generación sin ningún
regidor sobre ellos ― esto es, el espíritu y el alma. Por consiguiente, el [resto]
de las almas [54] [ ― una línea perdida ― ].

JESÚS COMENTA LA DESTRUCCIÓN DE LO PERVERSO CON JUDAS Y OTROS

“[…] luz [-cerca de dos líneas perdidas-] alrededor […] permitid […]
espíritu [que está] dentro de ustedes more en esta [carne] entre las
generaciones de ángeles. Pero Dios provocó que el conocimiento fuera [dado]
a Adán y a aquellos con él, para que los reyes del caos y del mundo inferior no
se señorearan sobre ellos”.
Judas dijo a Jesús, “Entonces, ¿qué harán esas generaciones?”.
Jesús dijo, “En verdad te digo, para todos ellos las estrellas traerán
asuntos para su terminación. Cuando Saklas complete el lapso de tiempo
asignado a él, su primera estrella aparecerá con las generaciones, y ellos
terminarán lo que dijeron que harían. Entonces fornicarán en mi nombre y
matarán a sus hijos [55] y ellos […] y [cerca de seis líneas y media perdidas-]
mi nombre, y él […] tu estrella sobre el [trece]avo aeón”.
Después de esto Jesús [rió].
[Judas dijo], “Maestro, [¿por qué te ríes de nosotros]?”.

17
[Jesús] respondió [y dijo], “No me río de ustedes, sino del error de las
estrellas, porque estas seis estrellas vagan con estos cinco combatientes, y
todos ellos serán destruidos junto con sus criaturas”.

JESÚS HABLA DE AQUELLOS QUE ESTÁN BAUTIZADOS, Y DE LA TRAICIÓN DE JUDAS

Judas dijo a Jesús, “Mira, ¿qué hacen aquellos que han sido bautizados
en tu nombre?.
Jesús dijo, “En verdad [te] digo, este bautismo [56] […] mi nombre [ ―
cerca de nueve líneas perdidas ― ] para mi. En verdad [yo] te digo, Judas,
[aquellos que] ofrecen sacrificio a Saklas […] Dios [ ― tres líneas perdidas ―
] todo lo que es malo.
“Pero tu sobrepasarás a todos ellos. Pues tú sacrificarás al hombre que
me reviste.
Ya tu cuerno se ha levantado,
tu ira se ha enardecido,
tu estrella ha brillado,
y tu corazón ha […]. [57]
En verdad […] tu ultima […] se hizo [ ― cerca de dos líneas y media
perdidas ― ], aflicción [ ― cerca de dos líneas perdidas ― ] el regidor, pues
será destruido. Y entonces la imagen de la gran generación de Adán será
exaltada, pues antes que los cielos, la tierra y los ángeles, esa generación, que
es de los reinos eternos, existía. Mira, se te ha dicho todo. Levanta tus ojos y
mira a la nube y a la luz dentro de ella y a las estrellas que la rodean. La
estrella que guía el camino es tu estrella”.
Judas levantó sus ojos y miró la nube luminosa, y entró en ella.
Aquellos que estaban en el suelo escucharon una voz que provenía de la nube,
diciendo, [58] […] la gran generación […]… imagen […] [ ― cerca de cinco
líneas perdidas ― ].

¡Quien ayudo al cumplimiento de la misión de Jesús fue Judas!

Se crea o no en las revelaciones del Evangelio de Judas, preguntémonos, pudo haber sido posible que tuviéramos la Biblia como la conocemos sin la entrega de Judas. Claramente cuando Jesús escoge a Judas, siendo en el entendimiento de que Jesús sabía que iba a ser entregado y por quién, pudo fácilmente saber el lugar y decidir no estar ahí, pudo haber decidido huir, pero al contrario Jesús acepto su destino y siguió paso a paso la historia que Dios Padre decidió para sí, misma que hoy conocemos.

Cuando mostramos a Judas solo como un malvado, definitivamente no lo vemos como Jesús lo veía.

Desde Noticias Costa Rica entendemos que la información muchas veces es manipulada, por lo que esta nota y las otras que hemos publicado sobre el evangelio de María de Magdala, Tomas y Nicodemo, son visiones paralelas, no aceptadas por la Iglesia Romana, si, esa misma que crucifico a Jesús y que siglos después se adueño de su imagen y se declararon los grandes defensores de su historia.

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Internacionales

¿Predicó Jesús en los infiernos? ¡Evangelio de Nicodemo narra entrada triunfal de Cristo!

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El poder de nuestro salvador Jesucristo no escapa a los textos apócrifos, no reconocidos por los canones religiosos oficiales, sin embargo hasta el más incrédulo podría reconocer el poder que se le atribuye a Jesús, no limitándolo a los planos físicos humanos, si no ampliando su cobertura hasta la ciudad de las tinieblas.

Tal y como es criticado el evangelio apócrifo de Nicodemo, lo ha sido el evangelio de Maria Magdalena y otros que integran una lista de evangelios donde lejos de disminuir el poder de Jesús, es exaltado, por lo que muchos han volcado sus ojos hasta ellos y en esta nota ampliamos lo que se sabe sobre el momento en que Jesús descendió hasta los infiernos y dejamos que sea usted; quién tome para si lo que le guste y lo que no, puede considerarlo un mito.

¿Se inclinaron las banderas ante la presencia de Jesus de Nazaret?

Escrito originalmente en Hebreo, traducido al Griego es quizá el evangelio que muestra que objetos como banderas y figuras inanimadas, no pudieron ante la gloria de Jesús y le rindieron honor al inclinarse ante su presencia, lo cual sorprendió a religiosos que lo consideraron demasiado fantástico para ser cierto, aunque para los creyentes más fuertes, es tan solo una bella obra que NO LIMITA el poder de Jesús y que muestra su divinidad en planos más allá del entendimiento de los fanáticos religiosos.

Nicodemo siempre defendió a Jesús y era un gran sabio, que muestra en su evangelio un honor y culto que aunque en cortas palabras, muestra lo increíble del poder celestial del Salvador.

Cuando Jesús fue presentado ante Pilatos; las banderas se inclinaron ante la divinidad del mismo, lo que impresiono a Poncio Pilatos, quién quedo espantado y comenzó a agitarse en su asiento y cuando quiso levantarse, su mujer Claudia, le pidió que “no hiciera nada contra él”.

Siglo IV d.C.

Poncio Pilatos defendió ante los Judíos la tesis de su esposa Pagana

La esposa de Pilatos era pagana, sin embargo había sido la misma que había ordenado crear mesquitas para los Judíos, pues en su tiempo era considerada una mujer justa.

Los judios en respuesta a Pilatos le dijieron que Jesús era un encantador y que había encantado a su esposa.

Las actas de Poncio Pilato

A continuación presentamos la traducción al castellano del Evangelio de Nicodemo, para que usted lo disfrute y escudriñe para usted este rico texto; no lo lea pensando en criticarlo, si no medite al respecto y si encuentra algo provechoso, atesórelo.

I ) Acusado por los príncipes de los judíos, Jesús comparece ante Pilatos realizado a su entrada en el pretorio

  1. Yo, Emeo, israelita de nación, doctor de la ley en Palestina, intérprete de las Divinas Escrituras, lleno de fe en la grandeza de Nuestro Señor Jesucristo, revestido del carácter sagrado del santo bautismo, e investigador de las cosas que acaecieron, y que hicieron los judíos, bajo la gobernación de Cneo Poncio Pilatos, trayendo a la memoria el relato de esos hechos, escrito por Nicodemo en lengua hebrea, lo traduje en lengua griega, para darlo a conocer a todos los que adoran el nombre del Salvador del mundo.
  2. Y lo he hecho bajo el imperio de Flavio Teodosio, en el año decimoctavo de su reinado y bajo Valentiniano.
  3. Y os suplico a cuantos leáis tales cosas, en libros griegos o latinos, que oréis por mí, pobre pecador, a fin de que Dios me sea favorable y que me perdone todas las culpas que haya cometido. Con lo cual, y deseando paz a los lectores, y salud a los que entiendan, termino mi prefacio.
  4. Lo que voy a contar ocurrió el año decimoctavo del reinado de Tiberio César, emperador de los romanos, y de Herodes, hijo de Herodes, monarca de Galilea, el año decimoctavo de su dominación, el ocho de las calendas de abril, que es el día 25 del mes de marzo, bajo el consulado de Rufino y de Rubelión, el año IV de la olimpíada 202, cuando Josefo y Caifás eran grandes sacerdotes de los judíos. Entonces escribió Nicodemo, en lengua hebrea, todo lo sucedido en la pasión y en la crucifixión de Jesús.
  5. Y fue que varios judíos de calidad, Anás, Caifás, Sommas, Dathan, Gamaliel, Judas, Levi, Nephtalim, Alejandro, Siro y otros príncipes visitaron a Pilatos, y acusaron a Jesús de muchas cosas malas, diciendo: Nosotros lo conocemos por hijo de José el carpintero y por nacido de María. Sin embargo, él pretende que es hijo de Dios y rey de todos los hombres, y no sólo con palabras, mas con hechos, profana el sábado y viola la ley de nuestros padres.
  6. Preguntó Pilatos: ¿Qué es lo que dice, y qué es lo que quiere disolver en vuestro pueblo?
  7. Y los judíos contestaron: La ley, confirmada por nuestras costumbres, manda santificar el sábado y prohíbe curar en este día. Mas Jesús, en él, cura ciegos, sordos, cojos, paralíticos, leprosos, poseídos, sin ver que ejecuta malas acciones.
  8. Pilatos repuso: ¿Cómo pueden ser malas acciones ésas?
  9. Y ellos replicaron: Mago es, puesto que por Beelzebuh, príncipe de los demonios, expulsa los demonios, y por él también todas las cosas le están sometidas.
  10. Dijo Pilatos: No es el espíritu inmundo quien puede expulsar los demonios, sino la virtud de Dios.
  11. Pero uno de los judíos respondió por todos: Te rogamos hagas venir a Jesús a tu tribunal, para que lo veas y lo oigas.
  12. Y Pilatos llamó a un mensajero y le ordenó: Trae a Jesús a mi presencia y trátalo con dulzura.
  13. Y el mensajero salió, y habiendo visto a Jesús, a quien muy bien conocía, tendió su manto ante él y se arrojó a sus pies, diciéndole: Señor, camina sobre este manto de tu siervo, porque el gobernador te llama.
  14. Viendo lo cual, los judíos, llenos de enojo, se dirigieron en son de queja a Pilatos, y le dijeron: Debieras haberlo mandado traer a tu presencia no por un mensajero, sino por la voz de tu heraldo. Porque el mensajero, al verlo, lo adoró, y extendió ante Jesús su manto, rogándole que caminase sobre él.
  15. Y Pilatos llamó al mensajero y le preguntó: ¿Por qué obraste así?
  16. El mensajero, respondiendo, dijo: Cuando me enviaste a Jerusalén cerca de Alejandro, vi a Jesús caballero sobre un asno y a los niños de los hebreos que, con ramas de árbol en sus manos, gritaban: Salve, hijo de David. Y otros, extendiendo sus vestidos por el camino, decían: Salud al que está en los cielos. Bendito el que viene en nombre del Señor.
  17. Mas los, judíos respondieron al mensajero, exclamando: Aquellos niños de los hebreos se expresaban en hebreo. ¿Cómo tú, que eres griego, comprendiste palabras pronunciadas en una lengua que no es la tuya?
  18. Y el mensajero contestó: Interrogué a uno de los judíos sobre lo que quería decir lo que pronunciaban en hebreo y él me lo explicó.
  19. Entonces Pilatos intervino, preguntando: ¿Cuál era la exclamación que pronunciaban en hebreo? Y los judíos respondieron: Hosanna. Y Pilatos repuso: ¿Cuya es la significación de ese término? Y los judíos replicaron: ¡Señor, salud! Y Pilatos dijo: Vosotros mismos confirmáis que los niños se expresaban de ese modo. ¿En qué, pues, es culpable el mensajero?
  20. Y los judíos se callaron. Mas el gobernador dijo al mensajero: Sal, e introdúcelo.
  21. Y el mensajero fue hacia Jesús, y le dijo: Señor, entra, porque el gobernador te llama.
  22. Y, al entrar Jesús en el Pretorio, las imágenes que los abanderados llevaban por encima de sus estandartes se inclinaron por sí mismas y adoraron a aquél. Y los judíos, viendo que las imágenes se habían inclinado por sí mismas, para adorar a Jesús, elevaron gran clamoreo contra los abanderados.
  23. Entonces Pilatos dijo a los judíos: Noto que no rendís homenaje a Jesús, a pesar de que ante él se han inclinado las imágenes para saludarlo, y, en cambio, despotricáis contra los abanderados, como si ellos mismos hubiesen inclinado sus pendones y adorado a Jesús. Y los judíos repusieron: Los hemos visto proceder tal como tú indicas.
  24. Y el gobernador hizo que se aproximasen los abanderados y les preguntó por qué habían hecho aquello. Mas los abanderados respondieron a Pilatos: Somos paganos y esclavos de los templos. ¿Concibes siquiera que hubiéramos podido adorar a ese judío? Las banderas que empuñábamos se han inclinado por sí mismas, para adorarlo.
  25. En vista de esta contestación, Pilatos dijo a los jefes de la Sinagoga y a los ancianos del pueblo: Elegid por vuestra cuenta hombres fuertes y robustos, que empuñen las banderas, y veremos si ellas se inclinan por sí mismas.
  26. Y los ancianos de los judíos escogieron doce varones muy fornidos de su raza, en cuyas manos pusieron las banderas, y los formaron en presencia del gobernador. Y Pilatos dijo al mensajero: Conduce a Jesús fuera del Pretorio, e introdúcelo en seguida. Y Jesús salió del Pretorio con el mensajero.
  27. Y Pilatos, dirigiéndose a los que empuñaban las banderas, los conminó, haciendo juramento por la salud del César: Si las banderas se inclinan cuando él entre, os haré cortar la cabeza.
  28. Y el gobernador ordenó que entrase Jesús por segunda vez. Y el mensajero rogó de nuevo a Jesús que entrase, pasando sobre el manto que había extendido en tierra. Y Jesús lo hizo y, cuando entró, las banderas se inclinaron y lo adoraron.

II ) Testimonios adversos y favorables a Jesús

  1. Viendo esto, Pilatos quedó sobrecogido de espanto y comenzó a agitarse en su asiento. Y, cuando pensaba en levantarse, su mujer, llamada Claudia Prócula, le envió un propio para decirle: No hagas nada contra ese justo, porque he sufrido mucho en sueños esta noche a causa de él.
  2. Pilatos, que tal oyó, dijo a todos los judíos: Bien sabéis que mi esposa es pagana y que, sin embargo, ha hecho construir para vosotros numerosas sinagogas. Pues bien: acaba de mandarme a decir que Jesús es un hombre justo y que ha sufrido mucho en sueños esta noche a causa de él.
  3. Mas los judíos respondieron a Pilatos: ¿No te habíamos dicho que era un encantador? He aquí que ha enviado a tu esposa un sueño.
  4. Y Pilatos, llamando a Jesús, le preguntó: ¿No oyes lo que éstos dicen contra ti? ¿Nada contestas?
  5. Jesús repuso: Si no tuviesen la facultad de hablar, no hablarían. Empero, cada uno puede a su grado abrir la boca y decir cosas buenas o malas.
  6. Los ancianos de los judíos replicaron a Jesús: ¿Qué es lo que decimos? Primero, que has nacido de la fornicación; segundo, que el lugar de tu nacimiento fue Bethlehem y que, por causa tuya, fueron degollados todos los niños de tu edad; y tercero, que tu padre y tu madre huyeron contigo a Egipto, porque no tenían confianza en el pueblo.
  7. Pero algunos judíos que allí se encontraban, y que eran menos perversos que los otros, decían: No afirmaremos que procede de la fornicación, porque sabemos que María se casó con José y que, por ende, Jesús no es hijo ilegítimo.
  8. Y Pilatos dijo a los judíos que mantenían ser Jesús producto de fornicación: Vuestro discurso es mentiroso, puesto que hubo casamiento, según lo atestiguan personas de vuestra clase.
  9. Empero Anás y Caifás insistieron ante Pilatos, diciendo: Toda la multitud grita que ha nacido de la fornicación y que es un hechicero. Y esos que deponen en contra son sus prosélitos y sus discípulos.
  10. Preguntó Pilatos: ¿Qué es eso de prosélitos? Y ellos respondieron: Son hijos de paganos, que ahora se han hecho judíos.
  11. Mas Lázaro, Asterio, Antonio, Jacobo, Zaro, Samuel, Isaac, Fineo, Crispo, Agripa, Amenio y Judas dijeron entonces: No somos prosélitos, sino hijos de judíos, y decimos la verdad, porque hemos asistido a las bodas de María.
  12. Y Pilatos, dirigiéndose a los doce hombres que así habían hablado, les dijo: Os ordeno, por la salud del César, que declaréis si decís la verdad y si Jesús no ha nacido de la fornicación.
  13. Y ellos contestaron a Pilatos: Nuestra ley nos prohíbe jurar, porque es un pecado. Ordena a ésos que juren, por la salud del César, ser falso lo que nosotros decimos y habremos merecido la muerte.
  14. Anás y Caifás dijeron a Pilatos: ¿Creerás a estos doce hombres, que pretenden que no ha nacido de la fornicación y no nos creerás a nosotros, que aseguramos que es un mago, y que se llama a sí mismo hijo de Dios y rey de los hombres?
  15. Entonces Pilatos ordenó que saliese todo el pueblo, y que se pusiese aparte a Jesús y, dirigiéndose a los que habían aseverado que éste no era hijo de la fornicación, les preguntó: ¿Por qué los judíos quieren hacer perecer a Jesús? Y ellos le respondieron: Están irritados contra él, porque opera curaciones en día de sábado. Pilatos exclamó: ¿Quieren, pues, hacerlo perecer, por ejecutar una buena obra? Y ellos confirmaron: Así es, en efecto.

III ) Diálogo entre Jesús y Pilatos

  1. Lleno de cólera, Pilatos salió del Pretorio, y dijo a los judíos: Pongo al sol por testigo de que nada he encontrado de reprensible en ese hombre.
  2. Mas los judíos respondieron al gobernador: Si no fuese un brujo, no te lo hubiéramos entregado. Pilatos dijo: Tomadlo y juzgadlo según vuestra ley. Mas los judíos repusieron: No nos está permitido matar a nadie. Y Pilatos redarguyó: Es a vosotros, y no a mí, a quien Dios preceptuó: No matarás.
  3. Y, vuelto al Pretorio, Pilatos llamó a Jesús a solas, y lo interrogó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús respondió: ¿Dices esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
  4. Pilatos repuso: ¿Por ventura soy judío yo? Tu nación y los príncipes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
  5. Contestó Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
  6. Pilatos exclamó: ¿Luego rey eres tú? Replicó Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que oye mi palabra la verdad escucha.
  7. Dijo Pilatos: ¿Qué es la verdad? Y Jesús respondió: La verdad viene del cielo. Pilatos le preguntó: ¿No hay, pues, verdad sobre esta tierra? Y Jesús dijo: Mira cómo los que manifiestan la verdad sobre la tierra son juzgados por los que tienen poder sobre la tierra.

IV ) Nuevos cargos de los judíos contra Jesús

  1. Dejando a Jesús en el interior del Pretorio, Pilatos salió, y se fue hacia los judíos, a quienes dijo: No encuentro en él falta alguna.
  2. Mas los judíos repusieron: Él ha dicho que podía destruir el templo, y reedificarlo en tres días.
  3. Pilatos les preguntó: ¿Qué es el templo? Y los judíos contestaron: El que Salomón tardó cuarenta y seis años en construir, y él asegura que, en sólo tres días, puede aniquilarlo y volver a levantarlo otra vez.
  4. Y Pilatos afirmó de nuevo: Inocente soy de la sangre de este hombre. Ved lo que os toca hacer con él.
  5. Y los judíos gritaron: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
  6. Entonces Pilatos, llamando a los ancianos, a los sacerdotes y a los levitas, les comunicó en secreto: No obréis así, porque nada hallo digno de muerte en lo que le reprocháis de haber violado el sábado. Mas ellos opusieron: El que ha blasfemado contra el César es digno de muerte. Y él ha hecho más, pues ha blasfemado contra Dios.
  7. Ante esta pertinacia en la acusación, Pilatos mandó a los judíos que saliesen del Pretorio y, llamando a Jesús, le dijo: ¿Qué haré a tu respecto? Jesús dijo: Haz lo que debes. Y Pilatos preguntó a los judíos: ¿Cómo debo obrar? Jesús respondió: Moisés y los profetas han predicho esta pasión y mi resurrección.
  8. Al oír esto, los judíos dijeron a Pilatos: ¿Quieres escuchar más tiempo sus blasfemias? Nuestra ley estatuye que, si un hombre peca contra su prójimo, recibirá cuarenta azotes menos uno, y que el blasfemo será castigado con la muerte.
  9. Y Pilatos expuso: Si su discurso es blasfematorio, tomadlo, conducidlo a vuestra Sinagoga, y juzgadlo según vuestra ley. Mas los judíos dijeron: Queremos que sea crucificado. Pilatos les dijo: Eso no es justo. Y, mirando a la asamblea, vio a varios judíos que lloraban, y exclamó: No es voluntad de toda la multitud que muera.
  10. Empero, los ancianos dijeron a Pilatos: Para que muera hemos venido aquí todos. Y Pilatos preguntó a los judíos: ¿Qué ha hecho, para merecer la muerte? Y ellos respondieron: Ha dicho que era rey e hijo de Dios.

V ) Defensa de Jesús por Nicodemo

  1. Entonces un judío llamado Nicodemo se acercó al gobernador y le dijo: Te ruego me permitas, en tu misericordia, decir algunas palabras. Y Pilatos le dijo: Habla.
  2. Y Nicodemo dijo: Yo he preguntado a los ancianos, a los sacerdotes, a los levitas, a los escribas, a toda la multitud de los judíos, en la Sinagoga: ¿Qué queja o agravio tenéis contra este hombre? Él hace numerosos y extraordinarios milagros, tales como nadie los ha hecho, ni se harán jamás. Dejadlo, y no le causéís mal alguno, porque si esos milagros vienen de Dios, serán estables y, si vienen de los hombres, perecerán. Moisés, a quien Dios envió a Egipto, realizó los milagros que el Señor le había ordenado hacer, en presencia del Faraón. Y había allí magos, Jamnés y Mambrés, a quienes los egipcios miraban como dioses, y que quisieron hacer los mismos milagros que Moisés, mas no pudieron imitarlos todos. Y, como los milagros que operaron no provenían de Dios, perecieron, como perecieron también los que en ellos habían creído. Ahora, pues, dejad, repito, a este hombre, porque no merece la muerte.
  3. Mas los judíos dijeron a Nicodemo: Te has hecho discípulo suyo y por ello levantas tu voz en su favor.
  4. Nicodemo replicó: ¿Es que el gobernador, que habla también en su favor, es discípulo suyo? ¿Es que el César no le ha conferido la misión de ser su ejecutor de la justicia?
  5. Mas los judíos, estremecidos de cólera, tremaron los dientes contra Nicodemo, a quien dijeron: Crees en él, y compartirás la misma suerte que él.
  6. Y Nicodemo repuso: Así sea. Comparta yo la misma suerte que él, según que vosotros lo decís.

VI ) Nuevos testimonios favorables a Jesús

  1. Y otro de los judíos avanzó, pidiendo al gobernador permiso para hablar. Y Pilatos repuso: Lo que quieras decir, dilo.
  2. Y el judío habló así: Hacía treinta años que yacía en mi lecho, y era constantemente presa de grandes sufrimientos, y me hallaba en peligro de perder la vida. Jesús vino, y muchos demoníacos y gentes afligidas de diversas enfermedades fueron curadas por él. Y unos jóvenes piadosos me llevaron a presencia suya en mi lecho. Y Jesús, al yerme, se compadeció de mí y me dijo: Levántate, toma tu lecho, y marcha. Y, en el acto, quedé completamente curado, tomé mi lecho y marché.
  3. Mas los judíos dijeron a Pilatos: Pregúntale en qué día fue curado. Y él respondió: En día de sábado. Y los judíos exclamaron: ¿No decíamos que en día de sábado curaba las enfermedades y expulsaba los demonios?
  4. Y otro judío avanzó y dijo: Yo era un ciego de nacimiento, que oía hablar, pero que a nadie veía. Y Jesús pasó, y yo me dirigí a él, gritando en alta voz: ¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí! Y él tuvo piedad de mí, y puso su mano sobre mis ojos, e inmediatamente recobré la vista.
  5. Y otro avanzó y dijo: Yo era leproso, y él me curó con una sola palabra.

VII ) Testimonio de la Verónica

  1. Y una mujer, llamada Verónica, dijo: Doce años venía afligiéndome un flujo de sangre y, con sólo tocar el borde de su vestido, el flujo se detuvo en el mismo momento.
  2. Y los judíos exclamaron: Según nuestra ley, una mujer no puede venir a deponer como testigo.

VIII ) Testimonio colectivo de la multitud

  1. Y algunos otros de la multitud de los judíos, varones y hembras, se pusieron a gritar: ¡Ese hombre es un profeta, y los demonios le están sometidos! Entonces Pilatos preguntó a los acusadores de Jesús: ¿ Por qué los demonios no están sometidos a vuestros doctores? Y ellos contestaron: No lo sabemos.
  2. Y otros dijeron a Pilatos: Ha resucitado a Lázaro, que llevaba cuatro días muerto, y lo ha sacado del sepulcro.
  3. Al oír esto, el gobernador quedó aterrado, y dijo a los judíos: ¿De qué nos servirá verter sangre inocente?

IX ) Las turbas prefieren la libertad de Barrabás a la de Jesús. Pilatos se lava las manos

  1. Y Pilatos, llamando a Nicodemo y a los doce hombres que decían que Jesús no había nacido de la fornicación, les habló así: ¿Qué debo hacer ante la sedición que ha estallado en el pueblo? Respondieron: Lo ignoramos. Véanlo ellos mismos.
  2. Y Pilatos, convocando de nuevo a la muchedumbre, dijo a los judíos: Sabéis que, según costumbre, el día de los Ázimos os concedo la gracia de soltar a un preso. Encarcelado tengo a un famoso asesino, que se llama Barrabás, y no encuentro en Jesús nada que merezca la muerte. ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y todos respondieron a voz en grito: ¡Suéltanos a Barrabás!
  3. Pilatos repuso: ¿Qué haré, pues, de Jesús, llamado el Cristo? Y exclamaron todos: ¡Sea crucificado!
  4. Y los judíos dijeron también: Demostrarás no ser amigo del César si pones en libertad al que se llama a sí mismo rey e hijo de Dios. Y aun quizá deseas que él sea rey en lugar del César.
  5. Entonces Pilatos montó en cólera y les dijo: Siempre habéis sido una raza sediciosa, y os habéis opuesto a los que estaban por vosotros.
  6. Y los judíos preguntaron: ¿Quiénes son los que estaban por nosotros?
  7. Y Pilatos respondió: Vuestro Dios, que os libró de la dura servidumbre de los egipcios y que os condujo a pie por la mar seca, y que os dio, en el desierto, el maná y la carne de las codornices para vuestra alimentación, y que hizo salir de una roca agua para saciar vuestra sed, y contra el cual, a pesar de tantos favores, no habéis cesado de rebelaros, hasta el punto de que Él quiso haceros perecer. Y Moisés rogó por vosotros, a fin de que no perecieseis. Y ahora decís que yo odio al rey.
  8. Mas los judíos gritaron: Nosotros sabemos que nuestro rey es el César, y no Jesús. Porque los magos le ofrecieron presentes como a un rey. Y Herodes, sabedor por los magos de que un rey había nacido, procuró matarlo. Enterado de ello José, su padre, lo tomó junto con su madre, y huyeron los tres a Egipto. Y Herodes mandó dar muerte a los hijos de los judíos, que por aquel entonces habían nacido en Bethlehem.
  9. Al oír estas palabras, Pilatos se aterrorizó y, cuando se restableció la calma entre el pueblo que gritaba, dijo: El que buscaba Herodes ¿es el que está aquí presente? Y le respondieron: El mismo es.
  10. Y Pilatos tomó agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: Inocente soy de la sangre de este justo. Pensad bien lo que vais a hacer. Y los judíos repitieron: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
  11. Entonces Pilatos ordenó que se trajese a Jesús al tribunal en que estaba sentado, y prosiguió en estos términos, al dictar sentencia contra él: Tu raza no te quiere por rey. Ordeno, pues, que seas azotado, conforme a los estatutos de los antiguos príncipes.
  12. Y mandó en seguida que se lo crucificase en el lugar en que había sido detenido, con dos malhechores, cuyos nombres eran Dimas y Gestas.

X ) Jesús en el Gólgota

  1. Y Jesús salió del Pretorio y los dos ladrones con él. Y cuando llegó al lugar que se llama Gólgota, los soldados lo desnudaron de sus vestiduras y le ciñeron un lienzo, y pusieron sobre su cabeza una corona de espinas y colocaron una caña en sus manos. Y crucificaron igualmente a los dos ladrones a sus lados, Dimas a su derecha y Gestas a su izquierda.
  2. Y Jesús dijo: Padre, perdónalos, y déjalos libres de castigo, porque no saben lo que hacen. Y ellos repartieron entre sí sus vestiduras.
  3. Y el pueblo estaba presente, y los príncipes, los ancianos y los jueces se burlaban de Jesús, diciendo: Puesto que a otros salvó, que se salve a sí mismo. Y si es hijo de Dios, que descienda de la cruz.
  4. Y los soldados se mofaban de él, y le ofrecían vinagre mezclado con hiel, exclamando: Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
  5. Y un soldado, llamado Longinos, tomando una lanza, le perforó el costado, del cual salió sangre y agua.
  6. Y el gobernador ordenó que, conforme a la acusación de los judíos, se inscribiese sobre un rótulo, en letras hebraicas, griegas y latinas: Éste es el rey de los judíos.
  7. Y uno de los ladrones que estaban crucificados, Gestas, dijo a Jesús: Si eres el Cristo, líbrate y libértanos a nosotros. Mas Dimas lo reprendió, diciéndole: ¿No temes a Dios tú, que eres de aquellos sobre los cuales ha recaído condena? Nosotros recibimos el castigo justo de lo que hemos cometido, pero él no ha hecho ningún mal. Y, una vez hubo censurado a su compañero, exclamó, dirigiéndose a Jesús: Acuérdate de mí, señor en tu reino. Y Jesús le respondió: En verdad te digo que hoy serás conmigo en el paraíso.

XI ) Muerte de Jesús

  1. Era entonces como la hora de sexta del día y grandes tinieblas se esparcieron por toda la tierra hasta la hora de nona. El sol se oscureció, y he aquí que el velo del templo se rasgó en dos partes de alto abajo.
  2. Y hacia la hora de nona, Jesús clamó a gran voz: Hely, Hely, lama zabathani, lo que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
  3. Y en seguida murmuró: Padre mío, encomiendo mi espíritu entre tus manos. Y, dicho esto, entregó el espíritu.
  4. Y el centurión, al ver lo que había pasado, glorificó a Dios, diciendo: Este hombre era justo. Y todos los espectadores, turbados por lo que habían visto, volvieron a sus casas, golpeando sus pechos.
  5. Y el centurión refirió lo que había ocurrido al gobernador, el cual se llenó de aflicción extrema y ni el uno, ni el otro comieron, ni bebieron, aquel día.
  6. Y Pilatos, convocando a los judíos, les preguntó: ¿Habéis sido testigos de lo que ha sucedido? Y ellos respondieron al gobernador: El sol se ha eclipsado de la manera habitual.
  7. Y todos los que amaban a Jesús se mantenían a lo lejos, así como las mujeres que lo habían seguido desde Galilea.
  8. Y he aquí que un hombre llamado José, varón bueno y justo, que no había tomado parte en las acusaciones y en las maldades de los judíos, que era de Arimatea, ciudad de Judea, y que esperaba el reino de Dios, pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús.
  9. Y, bajándolo de la cruz, lo envolvió en un lienzo muy blanco, y lo depositó en una tumba completamente nueva, que había hecho construir para sí mismo, y en la cual ninguna persona había sido sepultada.

XII ) Los judíos amenazan a Nicodemo y encierran en un calabozo a José de Arimatea

  1. Sabedores los judíos de que José había pedido el cuerpo de Jesús, lo buscaron, como también a los doce hombres que habían declarado que Jesús no naciera de la fornicación, y a Nicodemo y a los demás que habían comparecido ante Pilatos, y dado testimonio de las buenas obras del Salvador.
  2. Todos se ocultaban y únicamente Nicodemo, por ser príncipe de los judíos, se mostró a ellos, y les preguntó: ¿Cómo habéis entrado en la Sinagoga?
  3. Y ellos le respondieron: Y tú, ¿cómo has entrado en la Sinagoga, cuando eras adepto del Cristo? Ojalá tengas tu parte con él en los siglos futuros. Y Nicodemo contestó: Así sea.
  4. Y José se presentó igualmente a ellos y les dijo: ¿Por qué estáis irritados contra mí, a causa de haber yo pedido a Pilatos el cuerpo de Jesús? He aquí que yo lo he depositado en mi propia tumba, y lo he envuelto en un lienzo muy blanco, y he colocado una gran piedra al lado de la gruta. Habéis obrado mal contra el justo, y lo habéis crucificado, y lo habéis atravesado a lanzadas.
  5. Al oír esto, los judíos se apoderaron de José y lo encerraron, hasta que pasase el día del sábado. Y le dijeron: En este momento, por ser tal día, nada podemos hacer contra ti. Pero sabemos que no eres digno de sepultura y abandonaremos tu carne a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
  6. Y José respondió: Esas vuestras palabras son semejantes a las de Goliath el soberbio, que se levantó contra el Dios vivo, y a quien hirió David. Dios ha dicho por la voz del profeta: Me reservaré la venganza. Y Pilatos, con el corazón endurecido, lavó sus manos en pleno sol, exclamando: Inocente soy de la sangre de ese justo. Y vosotros habéis contestado: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Y mucho temo que la cólera de Dios caiga sobre vosotros y sobre vuestros hijos, como habéis proclamado.
  7. Al oír a José expresarse de este modo, los judíos se llenaron de rabia, y, apoderándose de él, lo encerraron en un calabozo sin reja que dejara penetrar el menor rayo de luz. Y Anás y Caifás colocaron guardias a la puerta y pusieron su sello sobre la llave.
  8. Y tuvieron consejo con los sacerdotes y con los levitas, para que se reuniesen todos después del día del sábado, y deliberasen sobre qué genero de muerte infligirían a José.
  9. Y cuando estuvieron reunidos, Anás y Caifás ordenaron que se les trajese a José. Y, quitando el sello, abrieron la puerta y no encontraron a José en el calabozo en que lo habían encerrado. Y toda la asamblea quedó sumida en el mayor estupor, porque habían encontrado sellada la puerta. Y Anás y Caifás se retiraron.

XIII ) Los soldados atestiguan la resurrección de Jesús. Temor de los judíos, al saberlo

  1. Y, mientras ellos no salían de su asombro, uno de los soldados a quienes habían encomendado la guardia del sepulcro entró en la Sinagoga y dijo: Cuando vigilábamos la tumba de Jesús, la tierra tembló y hemos visto a un ángel de Dios, que quitó la piedra del sepulcro y que se sentó sobre ella. Y su semblante brillaba como el relámpago y sus vestidos eran blancos como la nieve. Y nosotros quedamos como muertos de espanto. Y oímos al ángel que decía a las mujeres que habían ido al sepulcro de Jesús: No temáis. Sé que buscáis a Jesús el crucificado, el cual resucitó, como lo había predicho. Venid, y ved el lugar en que había sido colocado, y apresuraos a avisar a sus discípulos que ha resurgido de entre los muertos, y que va delante de vosotros a Galilea, donde lo veréis.
  2. Y los judíos, convocando a todos los soldados que habían puesto para guardar a Jesús, les preguntaron: ¿Qué mujeres fueron aquellas a quienes el ángel habló? ¿Por qué no os habéis apoderado de ellas?
  3. Replicaron los soldados: No sabemos qué mujeres eran, y quedamos como difuntos, por el mucho temor que nos inspiró el ángel. ¿Cómo, en estas condiciones, habríamos podido apoderarnos de dichas mujeres?
  4. Los judíos exclamaron: ¡Por la vida del Señor, que no os creemos! Y los soldados respondieron a los judíos: Habéis visto a Jesús hacer milagros, y no habéis creído en él. ¿Cómo creeríais en nuestras palabras? Con razón juráis por la vida del Señor, pues vive el Señor a quien encerrasteis en el sepulcro. Hemos sabido que habéis encarcelado en un calabozo, cuya puerta habéis sellado, a ese José que embalsamó el cuerpo de Jesús, y que, cuando fuisteis a buscarlo, no lo encontrasteis. Devolvednos a José, a quien aprisionasteis, y os devolveremos a Jesús, cuyo sepulcro hemos guardado.
  5. Los judíos dijeron: Devolvednos a Jesús y os devolveremos a José, porque éste se halla en la ciudad de Arimatea. Mas los soldados contestaron: Si José está en Arimatea, Jesús está en Galilea, puesto que así lo anunció a las mujeres el ángel.
  6. Oído lo cual, los judíos se sintieron poseídos de temor y se dijeron entre sí: Cuando el pueblo escuche estos discursos, todos en Jesús creerán.
  7. Y reunieron una gruesa suma de dinero, que entregaron a los soldados, advirtiéndoles: Decid que, mientras dormíais, llegaron los discípulos de Jesús al sepulcro y robaron su cuerpo. Y, si el gobernador Pilatos se entera de ello, lo apaciguaremos en vuestro favor y no seréis inquietados.
  8. Y los soldados, tomando el dinero, dijeron lo que los judíos les habían recomendado.

XIV ) Intrigas de los judíos para invalidarla resurrección de Jesús

  1. Y un sacerdote llamado Fineo, y el maestro de escuela Addas, y el levita Ageo llegaron los tres de Galilea a Jerusalén, y dijeron a todos los que estaban en la Sinagoga: A Jesús, por vosotros crucificado, lo hemos visto en el Monte los Olivos, sentado entre sus discípulos, hablando con ellos y diciéndoles: Id por el mundo, predicad a todas las naciones, y bautizad a los gentiles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y el que crea y sea bautizado será salvo. Y, no bien hubo dicho estas cosas a sus discípulos, lo vimos subir al cielo.
  2. Al oír esto, los príncipes de los sacerdotes, los ancianos del pueblo y los levitas dijeron a aquellos tres hombres: Glorificad al Dios de Israel, y tomadlo por testigo de que lo que habéis visto y oído es verdadero.
  3. Y ellos respondieron: Por la vida del Señor de nuestros padres, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, declaramos decir la verdad. Hemos oído a Jesús hablar con sus discípulos y lo hemos visto subir al cielo. Si callásemos ambas cosas, cometeríamos un pecado.
  4. Y los príncipes de los sacerdotes, levantándose en seguida, exclamaron: No repitáis a nadie lo que habéis dicho de Jesús. Y les dieron una fuerte suma de dinero.
  5. Y los hicieron acompañar por tres hombres, para que se restituyesen a su país, y no hiciesen estada alguna en Jerusalén.
  6. Y, habiéndose reunido todos los judíos, se entregaron entre sí a grandes meditaciones, y dijeron: ¿Qué es lo que ha sobrevenido en Israel?
  7. Y Anás y Caifás, para consolarlos, replicaron: ¿Es que vamos a creer a los soldados, que guardaban el sepulcro de Jesús, y que aseguraron que un ángel abrió su losa? ¿Por ventura no han sido sus discípulos los que les dieron mucho oro para que hablasen así, y los dejasen a ellos robar el cuerpo de Jesús? Sabed que no cabe conceder fe alguna a las palabras de esos extranjeros, porque, habiendo recibido de nosotros una fuerte suma, hayan por doquiera dicho lo que nosotros les encargamos que dijesen. Ellos pueden ser infieles a los discípulos de Jesús lo mismo que a nosotros.

XV ) Intervención de Nicodemo en los debates de la Sinagoga.

Los judíos mandan llamar a José de Arimatea y oyen las noticias que éste les da

  1. Y Nicodemo se levantó y dijo: Rectamente habláis, hijos de Israel. Os habéis enterado de lo que han dicho esos tres hombres, que juraron sobre la ley del Señor haber oído a Jesús hablar con sus discípulos en el monte de los Olivos, y haberlo visto subir al cielo. Y la Escritura nos enseña que el bienaventurado Elías fue transportado al cielo, y que Eliseo, interrogado por los hijos de los profetas sobre dónde había ido su hermano Elías, respondió que les había sido arrebatado. Y los hijos de los profetas le dijeron: Acaso nos lo ha arrebatado el espíritu, y lo ha depositado sobre las montañas de Israel. Pero elijamos hombres que vayan con nosotros, y recorramos esas montañas, donde quizá lo encontremos. Y suplicaron así a Eliseo, que caminó con ellos tres días, y no encontraron a Elías. Y ahora, escuchadme, hijos de Israel. Enviemos hombres a las montañas, porque acaso el espíritu ha arrebatado a Jesús, y quizá lo encontremos, y haremos penitencia.
  2. Y el parecer de Nicodemo fue del gusto de todo el pueblo, y enviaron hombres, que buscaron a Jesús, sin encontrarlo, y que, a su vuelta, dijeron: No hemos hallado a Jesús en ninguno de los lugares que hemos recorrido, pero hemos hallado a José en la ciudad de Arimatea.
  3. Y, al oír esto, los príncipes y todo el pueblo se regocijaron, y glorificaron al Dios de Israel de que hubiesen encontrado a José, a quien habían encerrado en un calabozo, y a quien no habían podido encontrar.
  4. Y, reuniéndose en una gran asamblea, los príncipes de los sacerdotes se preguntaron entre sí: ¿Cómo podremos traer a José entre nosotros, y hacerlo hablar?
  5. Y tomando papel, escribieron a José por este tenor: Sea la paz contigo, y con todos los que están contigo. Sabemos que hemos pecado contra Dios y contra ti. Dígnate, pues, venir hacia tus padres y tus hijos, porque tu marcha del calabozo nos ha llenado de sorpresa. Reconocemos que habíamos concebido contra ti un perverso designio, y que el Señor te ha protegido, Iibrándote de nuestras malas intenciones. Sea la paz contigo, José, hombre honorable entre todo el pueblo.
  6. Y eligieron siete hombres, amigos de José, y les dijeron: Cuando lleguéis a casa de José, dadle el saludo de paz, y entregadle la carta.
  7. Y los hombres llegaron a casa de José, y lo saludaron, y le entregaron la carta. Y luego que José la hubo leído, exclamó: ¡Bendito sea el Señor Dios, que ha preservado a Israel de la efusión de mi sangre! ¡Bendito seas, Dios mío, que me has protegido con tus alas!
  8. Y José abrazó a los embajadores, y los acogió y regaló en su domicilio.
  9. Y, al día siguiente, montando en un asno, se puso en camino con ellos, y llegaron a Jerusalén.
  10. Y, cuando los judíos se enteraron de su llegada, corrieron todos ante él, gritando y exclamando: ¡Sea la paz a tu llegada, padre José! Y él repuso: ¡Sea la paz del Señor con todo el pueblo!
  11. Y todos lo abrazaron. Y Nicodemo lo recibió en su casa, acogiéndolo con gran honor y con gran complacencia.
  12. Y, al siguiente día, que lo era de la fiesta de Preparación, Anás, Caifás y Nicodemo dijeron a José: Rinde homenaje al Dios de Israel, y responde a todo lo que te preguntemos. Irritados estábamos contra ti, porque habías sepultado el cuerpo de Jesús, y te encerramos en un calabozo, donde no te encontramos, al buscarte, lo que nos mantuvo en plena sorpresa y en pleno espanto, hasta que hemos vuelto a verte. Cuéntanos, pues, en presencia de Dios, lo que te ha ocurrido.
  13. Y José contestó: Cuando me encerrasteis, el día de Pascua, mientras me hallaba en oración a medianoche, la casa quedó como suspendida en los aires. Y vi a Jesús, brillante como un relámpago, y, acometido de terror, caí por tierra. Y Jesús, tomándome por la mano, me elevó por encima del suelo, y un sudor frío cubría mi frente. Y él, secando mi rostro, me dijo: Nada temas, José. Mírame y reconóceme, porque soy yo.
  14. Y lo miré, y exclamé, lleno de asombro: ¡Oh Señor Elías! Y él me dijo: No soy Elías, sino Jesús de Nazareth, cuyo cuerpo has sepultado.
  15. Y yo le respondí: Muéstrame la tumba en que te deposité. Y Jesús, tomándome por la mano otra vez, me condujo al lugar en que lo había sepultado, y me mostró el sudario y el paño en que había envuelto su cabeza.
  16. Entonces reconocí que era Jesús, y lo adoré, diciendo: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
  17. Y Jesús, tomándome por la mano de nuevo, me condujo a mi casa de Arimatea, y me dijo: Sea la paz contigo, y, durante cuarenta días, no salgas de tu casa. Yo vuelvo ahora cerca de mis discípulos.

XVI ) Estupor de los judíos ante las declaraciones de José de Arimatea

  1. Cuando los sacerdotes y los levitas oyeron tales cosas, quedaron estupefactos y como muertos. Y, vueltos en sí, exclamaron: ¿Qué maravilla es la que se ha manifestado en Jerusalén? Porque nosotros conocemos al padre y a la madre de Jesús.
  2. Y cierto levita explicó: Sé que su padre y su madre eran personas temerosas del Altísimo, y que estaban siempre en el templo, orando, y ofreciendo hostias y holocaustos al Dios de Israel. Y, cuando Simeón, el Gran Sacerdote, lo recibió, dijo, tomándolo en sus brazos: Ahora, Señor, envía a tu servidor en paz, según tu palabra, porque mis ojos han visto al Salvador que has preparado para todos los pueblos, luz que ha de servir para la gloria de tu raza de Israel. Y aquel mismo Simeón bendijo también a María, madre de Jesús, y le dijo: Te anuncio, respecto a este niño, que ha nacido para la ruina y para la resurrección de muchos, y como signo de contradicción.
  3. Entonces los judíos propusieron: Mandemos a buscar a los tres hombres que aseguran haberlo visto con sus discípulos en el monte de los Olivos.
  4. Y, cuando así se hizo, y aquellos tres hombres llegaron, y fueron interrogados, respondieron con unánime voz: Por la vida del Señor, Dios de Israel, hemos visto manifiestamente a Jesús con sus discípulos en el monte de las Olivas, y asistido al espectáculo de su subida al cielo.
  5. En vista de esta declaración, Anás y Caifás tomaron a cada uno de los testigos aparte, y se informaron de ellos separadamente. Y ellos insistieron sin contradicción en confesar la verdad, y en aseverar que habían visto a Jesús.
  6. Y Anás y Caifás pensaron: Nuestra ley preceptúa que, en la boca de dos o tres testigos, toda palabra es válida. Pero sabemos que el bienaventurado Enoch, grato a Dios, fue transportado al cielo por la palabra de Él, y que la tumba del bienaventurado Moisés no se encontró nunca, y que la muerte del profeta Elías no es conocida. Jesús, por lo contrario, ha sido entregado a Pilatos, azotado, abofeteado, coronado de espinas, atravesado por una lanza, crucificado, muerto sobre el madero, y sepultado. Y el honorable padre José, que depositó su cadáver en un sepulcro nuevo, atestigua haberlo visto vivo. Y estos tres hombres certifican haberlo encontrado con sus discípulos en el monte de los Olivos, y haber asistido al espectáculo de su subida al cielo.

XVII ) Descenso de Cristo al Infierno (Descensus Christi ad Inferos)

Nuevas y sensacionales declaraciones de José de Arimatea

  1. Y José, levantándose, dijo a Anás y a Caifás: Razón tenéis para admiraros, al saber que Jesús ha sido visto resucitado y ascendiendo al empíreo. Pero aún os sorprenderéis más de que no sólo haya resucitado, sino de que haya sacado del sepulcro a muchos otros muertos, a quienes gran número de personas han visto en Jerusalén.
  2. Y escuchadme ahora, porque todos sabemos que aquel bienaventurado Gran Sacerdote, que se llamó Simeón, recibió en sus manos, en el templo, a Jesús niño. Y Simeón tuvo dos hijos, hermanos de padre y de madre, y todos hemos presenciado su fallecimiento y asistido a su entierro. Pues id a ver sus tumbas, y las hallaréis abiertas, porque los hijos de Simeón se hallan en la villa de Arimatea, viviendo en oración. A veces se oyen sus gritos, mas no hablan a nadie, y permanecen silenciosos como muertos. Vayamos hacia ellos, y tratémoslos con la mayor amabilidad. Y, si con suave insistencia los interrogamos, quizá nos hablen del misterio de la resurrección de Jesús.
  3. A cuyas palabras todos se regocijaron, y Anás, Caifás, Nicodemo, José y Gamaliel, yendo a los sepulcros, no encontraron a los muertos, pero, yendo a Arimatea, los encontraron arrodillados allí.
  4. Y los abrazaron con sumo respeto y en el temor de Dios, y los condujeron a la Sinagoga de Jerusalén.
  5. Y, no bien las puertas se cerraron, tomaron el libro santo, lo pusieron en sus manos, y los conjuraron por el Dios Adonaí, Señor de Israel, que ha hablado por la Ley y por los profetas, diciendo: Si sabéis quién es el que os ha resucitado de entre los muertos, decidnos cómo habéis sido resucitados.
  6. Al oír esta adjuración, Carino y Leucio sintieron estremecerse sus cuerpos, y, temblorosos y emocionados, gimieron desde el fondo de su corazon.
  7. Y, mirando al cielo, hicieron con su dedo la señal de la cruz sobre su lengua.
  8. Y, en seguida, hablaron, diciendo: Dadnos resmas de papel, a fin de que escribamos lo que hemos visto y oído.
  9. Y, habiéndoselas dado, se sentaron, y cada uno de ellos escribió lo que sigue.

XVIII ) Carino y Leucio comienzan su relato

  1. Jesucristo, Señor Dios, vida y resurrección de muertos, permítenos enunciar los misterios por la muerte de tu cruz, puesto que hemos sido conjurados por ti.
  2. Tú has ordenado no referir a nadie los secretos de tu majestad divina, tales como los has manifestado en los infiernos.
  3. Cuando estábamos con nuestros padres, colocados en el fondo de las tinieblas, un brillo real nos iluminó de súbito, y nos vimos envueltos por un resplandor dorado como el del sol.
  4. Y, al contemplar esto, Adán, el padre de todo el género humano, estalló de gozo, así como todos los patriarcas y todos los profetas, los cuales clamaron a una: Esta luz es el autor mismo de la luz, que nos ha prometido transmitirnos una luz que no tendrá ni desmayos ni término.

XIX ) Isaías confirma uno de sus vaticinios

  1. Y el profeta Isaías exclamó: Es la luz del Padre, el Hijo de Dios, como yo predije, estando en tierras de vivos: en la tierra de Zabulón y en la tierra de Nephtalim. Más allá del Jordán, el pueblo que estaba sentado en las tinieblas, vería una gran luz, y esta luz brillaría sobre los que estaban en la región de la muerte. Y ahora ha llegado, y ha brillado para nosotros, que en la muerte estábamos.
  2. Y, como sintiésemos inmenso júbilo ante la luz que nos había esclarecido, Simeón, nuestro padre, se aproximó a nosotros, y, lleno de alegría, dijo a todos: Glorificad al Señor Jesucristo, que es el Hijo de Dios, porque yo lo tuve recién nacido en mis manos en el templo e, inspirado por el Espíritu Santo, lo glorifiqué y dije: Mis ojos han visto ahora la salud que has preparado en presencia de todos los pueblos, la luz para la revelación de las naciones, y la gloria de tu pueblo de Israel.
  3. Al oír tales cosas, toda la multitud de los santos se alborozó en gran manera.
  4. Y, en seguida, sobrevino un hombre, que parecía un ermitaño. Y, como todos le preguntasen quién era, respondió: Soy Juan, el oráculo y el profeta del Altísimo, el que precedió a su advenimiento al mundo, a fin de preparar sus caminos, y de dar la ciencia de la salvación a su pueblo para la remisión de los pecados. Y, viéndolo llegar hacia mí, me sentí poseído por el Espíritu Santo, y le dije: He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo. Y lo bauticé en el río del Jordán, y vi al Espíritu Santo descender sobre él bajo la figura de una paloma. Y oí una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo todas mis complacencias, y a quien debéis escuchar. Y ahora, después de haber precedido a su advenimiento, he descendido hasta vosotros, para anunciaros que, dentro de poco, el mismo Hijo de Dios, levantándose de lo alto, vendrá a visitarnos, a nosotros, que estamos sentados en las tinieblas y en las sombras de la muerte.

XX ) La profecía hecha por el arcángel Miguel a Seth

  1. Y, cuando el padre Adán, el primer formado, oyó lo que Juan dijo de haber sido Jesús bautizado en el Jordán, exclamó, hablando a su hijo Seth: Cuenta a tus hijos, los patriarcas y los profetas, todo lo que oíste del arcángel Miguel, cuando, estando yo enfermo, te envié a las puertas del Paraíso, para que el Señor permitiese que su ángel diera aceite del árbol de la misericordia, que ungiese mi cuerpo.
  2. Entonces Seth, aproximándose a los patriarcas y a los profetas, expuso: Me hallaba yo, Seth, en oración delante del Señor, a las puertas del Paraíso, y he aquí que Miguel, el numen de Dios, me apareció, y me dijo: He sido enviado a ti por el Señor, y presido sobre el cuerpo humano. Y te declaro, Seth, que es inútil pidas y ruegues con lágrimas el aceite del árbol de la misericordia, para ungir a tu padre Adán, y para que cesen los sufrimientos de su cuerpo. Porque de ningún modo podrás recibir ese aceite hasta los días postrimeros, cuando se hayan cumplido cinco mil años. Entonces, el Hijo de Dios, lleno de amor, vendrá a la tierra, y resucitará el cuerpo de Adán, y al mismo tiempo resucitará los cuerpos de los muertos. Y, a su venida, será bautizado en el Jordán, y, una vez haya salido del agua, ungirá con el aceite de su misericordia a todos los que crean en él, y el aceite de su misericordia será para los que deban nacer del agua y del Espíritu Santo para la vida eterna. Entonces Jesucristo, el Hijo de Dios, lleno de amor, y descendido a la tierra, introducirá a tu padre Adán en el Paraíso y lo pondrá junto al árbol de la misericordia.
  3. Y, al oír lo que decía Seth, todos los patriarcas y todos los profetas se henchieron de dicha.

XXI ) Discusión entre Satanás y la Furia en los infiernos

  1. Y, mientras todos los padres antiguos se regocijaban, he aquí que Satanás, príncipe y jefe de la muerte, dijo a la Furia: prepárate a recibir a Jesús, que se vanagloria de ser el Cristo y el Hijo de Dios, y que es un hombre temerosísimo de la muerte, puesto que yo mismo lo he oído decir: Mi alma está triste hasta la muerte. Y entonces comprendí que tenía miedo de la cruz.
  2. Y añadió: Hermano, aprestémonos, tanto tú como yo, para el mal día. Fortifiquemos este lugar, para poder retener aquí prisionero al llamado Jesús que, al decir de Juan y de los profetas, debe venir a expulsarnos de aquí. Porque ese hombre me ha causado muchos males en la tierra, oponiéndose a mí en muchas cosas, y despojándome de multitud de recursos. A los que yo había matado, él les devolvió la vida. Aquellos a quienes yo había desarticulado los miembros, él los enderezó por su sola palabra, y les ordenó que llevasen su lecho sobre los hombros. Hubo otros que yo había visto ciegos y privados de la luz, y por cuya cuenta me regocijaba, al verlos quebrarse la cabeza contra los muros, y arrojarse al agua, y caer, al tropezar en los atascaderos, y he aquí que este hombre, venido de no sé dónde, y, haciendo todo lo contrario de lo que yo hacía, les devolvía la vista por sus palabras. Ordenó a un ciego de nacimiento que lavase sus ojos con agua y con barro en la fuente de Siloé, y aquel ciego recobró la vista. Y, no sabiendo a qué otro lugar retirarme, tomé conmigo a mis servidores, y me alejé de Jesús. Y, habiendo encontrado a un joven, entré en él, y moré en su cuerpo. Ignoro cómo Jesús lo supo, pero es lo cierto que llegó adonde yo estaba, y me intimó la orden de salir. Y, habiendo salido, y no sabiendo dónde entrar, le pedí permiso para meterme en unos puercos, lo que hice, y los estrangulé.
  3. Y la Furia, respondiendo a Satanás, dijo: ¿Quién es ese príncipe tan poderoso y que, sin embargo, teme la muerte? Porque todos los poderosos de la tierra quedan sujetos a mi poder desde el momento en que tú me los traes sometidos por el tuyo. Si, pues, tú eres tan poderoso, ¿quién es ese Jesús que, temiendo la muerte, se opone a ti? Si hasta tal punto es poderoso en su humanidad, en verdad te digo que es todopoderoso en su divinidad, y que nadie podrá resistir a su poder. Y, cuando dijo que temía la muerte, quiso engañarte, y constituirá tu desgracia en los siglos eternos.
  4. Pero Satanás, el príncipe de la muerte, respondió y dijo: ¿Por qué vacilas en aprisionar a ese Jesús, adversario de ti tanto como de mí? Porque yo lo he tentado, y he excitado contra él a mi antiguo pueblo judío, excitando el odio y la cólera de éste. Y he aguzado la lanza de la persecución. Y he hecho preparar madera para crucificarlo, y clavos para atravesar sus manos y sus pies. Y le he dado a beber hiel mezclada con vinagre. Y su muerte está próxima, y te lo traeré sujeto a ti y a mi.
  5. Y la Furia respondió, y dijo: Me has informado de que él es quien me ha arrancado los muertos. Muchos están aquí, que retengo, y, sin embargo, mientras vivían sobre la tierra, muchos me han arrebatado muertos, no por su propio poder, sino por las plegarias que dirigieron a su Dios todopoderoso, que fue quien verdaderamente me los llevó. ¿Quién es, pues, ese Jesús, que por su palabra, me ha arrancado muertos? ¿Es quizá el que ha vuelto a la vida, por su palabra imperiosa, a Lázaro, fallecido hacía cuatro días, lleno de podredumbre y en disolución, y a quien yo retenía como difunto?
  6. Y Satanás, el príncipe de la muerte, respondió y dijo: Ese mismo Jesús es.
  7. Y, al oírlo, la Furia repuso: Yo te conjuro, por tu poder y por el mío, que no lo traigas hacia mí. Porque, cuando me enteré de la fuerza de su palabra, temblé, me espanté y, al mismo tiempo, todos mis ministros impíos quedaron tan turbados como yo. No pudimos retener a Lázaro, el cual, con toda la agilidad y con toda la velocidad del águila, salió de entre nosotros, y esta misma tierra que retenía su cuerpo privado de vida se la devolvió. Por donde ahora sé que ese hombre, que ha podido cumplir cosas tales, es el Dios fuerte en su imperio, y poderoso en la humanidad, y Salvador de ésta, y, si le traes hacia mí, libertará a todos los que aquí retengo en el rigor de la prisión, y encadenados por los lazos no rotos de sus pecados y, por virtud de su divinidad, los conducirá a la vida que debe durar tanto como la eternidad.

XXII ) Entrada triunfal de Jesús en los infiernos

  1. Y, mientras Satanás y la Furia así hablaban, se oyó una voz como un trueno, que decía: Abrid vuestras puertas, vosotros, príncipes. Abríos, puertas eternas, que el Rey de la Gloria quiere entrar.
  2. Y la Furia, oyendo la voz, dijo a Satanás: Anda, sal, y pelea contra él. Y Satanás salió.
  3. Entonces la Furia dijo a sus demonios: Cerrad las grandes puertas de bronce, cerrad los grandes cerrojos de hierro, cerrad con llave las grandes cerraduras, y poneos todos de centinela, porque, si este hombre entra, estamos todos perdidos.
  4. Y, oyendo estas grandes voces, los santos antiguos exclamaron: Devoradora e insaciable Furia, abre al Rey de la Gloria, al hijo de David, al profetizado por Moisés y por Isaías.
  5. Y otra vez se oyó la voz de trueno que decía: Abrid vuestras puertas eternas, que el Rey de la Gloria quiere entrar.
  6. Y la Furia gritó, rabiosa: ¿Quién es el Rey de la Gloria? Y los ángeles de Dios contestaron: El Señor poderoso y vencedor.
  7. Y, en el acto, las grandes puertas de bronce volaron en mil pedazos, y los que la muerte había tenido encadenados se levantaron.
  8. Y el Rey de la Gloria entró en figura de hombre, y todas las cuevas de la Furia quedaron iluminadas.
  9. Y rompió los lazos, que hasta entonces no habían sido quebrantados, y el socorro de una virtud invencible nos visitó, a nosotros, que estábamos sentados en las profundidades de las tinieblas de nuestras faltas y en la sombra de la muerte de nuestros pecados.

XXIII ) Espanto de las potestades infernales ante la presencia de Jesús

  1. Al ver aquello, los dos príncipes de la muerte y del infierno, sus impíos oficiales y sus crueles ministros quedaron sobrecogidos de espanto en sus propios reinos, cual si no pudiesen resistir la deslumbradora claridad de tan viva luz, y la presencia del Cristo, establecido de súbito en sus moradas.
  2. Y exclamaron con rabia impotente: Nos has vencido. ¿Quién eres tú, a quien el Señor envía para nuestra confusión? ¿Quién eres tú, tan pequeño y tan grande, tan humilde y tan elevado, soldado y general, combatiente admirable bajo la forma de un esclavo, Rey de la Gloria muerto en una cruz y vivo, puesto que desde tu sepulcro has descendido hasta nosotros? ¿Quién eres tú, en cuya muerte ha temblado toda criatura, y han sido conmovidos todos los astros, y que ahora permaneces libre entre los muertos, y turbas a nuestras legiones? ¿Quién eres tú, que redimes a los cautivos, y que inundas de luz brillante a los que están ciegos por las tinieblas de sus pecados?
  3. Y todas las legiones de los demonios, sobrecogidos por igual terror, gritaban en el mismo tono, con sumisión temerosa y con voz unánime, diciendo: ¿De dónde eres, Jesús, hombre tan potente, tan luminoso, de majestad tan alta, libre de tacha y puro de crimen? Porque este mundo terrestre que hasta el día nos ha estado siempre sometido, y que nos pagaba tributos por nuestros usos abominables, jamás nos ha enviado un muerto tal como tú, ni destinado semejantes presentes a los infiernos. ¿Quién, pues, eres tú, que has franqueado sin temor las fronteras de nuestros dominios, y que no solamente no temes nuestros suplicios infernales, sino que pretendes librar a los que retenemos en nuestras cadenas? Quizá eres ese Jesús, de quien Satanás, nuestro príncipe, decía que, por su suplicio en la cruz, recibiría un poder sin límites sobre el mundo entero.
  4. Entonces el Rey de la Gloria, aplastando en su majestad a la muerte bajo sus pies, y tomando a nuestro primer padre, privó a la Furia de todo su poder y atrajo a Adán a la claridad de su luz.

XXIV ) Imprecaciones acusadoras de la Furia contra Satanás

  1. Y la Furia, bramando, aullando y abrumando a Satanás con violentos reproches, le dijo: Belzebú, príncipe de condenación, jefe de destrucción, irrisión de los ángeles de Dios, ¿qué has querido hacer? ¿Has querido crucificar al Rey de la Gloria, sobre cuya ruina y sobre cuya muerte nos habías prometido tan grandes despojos? ¿Ignoras cuán locamente has obrado? Porque he aquí que este Jesús disipa, por el resplandor de su divinidad, todas las tinieblas de la muerte. Ha atravesado las profundidades de las más sólidas prisiones, libertando a los cautivos, y rompiendo los hierros de los encadenados. Y he aquí que todos los que gemían bajo nuestros tormentos nos insultan, y nos acribillan con sus imprecaciones. Nuestros imperios y nuestros reinos han quedado vencidos, y no sólo no inspiramos ya terror a la raza humana, sino que, al contrario, nos amenazan y nos injurian aquellos que, muertos, jamás habían podido mostrar soberbia ante nosotros, ni jamás habían podido experimentar un momento de alegría durante su cautividad. Príncipe de todos los males y padre de los rebeldes e impíos, ¿qué has querido hacer? Los que, desde el comienzo del mundo hasta el presente, habían desesperado de su vida y de su salvación no dejan oír ya sus gemidos. No resuena ninguna de sus quejas clamorosas, ni se advierte el menor vestigio de lágrimas sobre la faz de ninguno de ellos. Rey inmundo, poseedor de las llaves de los infiernos, has perdido por la cruz las riquezas que habías adquirido por la prevaricación y por la pérdida del Paraíso. Toda tu dicha se ha disipado y, al poner en la cruz a ese Cristo, Jesús, Rey de la Gloria, has obrado contra ti y contra mí. Sabe para en adelante cuántos tormentos eternos y cuántos suplicios infinitos te están reservados bajo mi guarda, que no conoce término. Luzbel, monarca de todos los perversos, autor de la muerte y fuente del orgullo, antes que nada hubieras debido buscar un reproche justiciero que dirigir a Jesús. Y, si no encontrabas en él falta alguna, ¿por qué, sin razón, has osado crucificarlo injustamente, y traer a nuestra región al inocente y al justo, tú, que has perdido a los malos, a los impíos y a los injustos del mundo entero?
  2. Y, cuando la Furia acabó de hablar así a Satanás, el Rey de la Gloria dijo a la primera: El príncipe Satanás quedará bajo tu potestad por los siglos de los siglos, en lugar de Adán y de sus hijos, que me son justos.

XXV ) Jesús toma a Adán bajo su protección y los antiguos profetas cantan su triunfo

  1. Y el Señor extendió su mano, y dijo: Venid a mí, todos mis santos, hechos a mi imagen y a mi semejanza. Vosotros, que habéis sido condenados por el madero, por el diablo y por la muerte, veréis a la muerte y al diablo condenados por el madero.
  2. Y, en seguida, todos los santos se reunieron bajo la mano del Señor. Y el Señor, tomando la de Adán, le dijo: Paz a ti y a todos tus hijos, mis justos.
  3. Y Adán, vertiendo lágrimas, se prosternó a los pies del Señor, y dijo en voz alta: Señor, te glorificaré, porque me has acogido, y no has permitido que mis enemigos triunfasen sobre mí para siempre. Hacia ti clamé, y me has curado, Señor. Has sacado mi alma de los infiernos, y me has salvado, no dejándome con los que descienden al abismo. Cantad las alabanzas del Señor, todos los que sois santos, y confesad su santidad. Porque la cólera está en su indignación, y en su voluntad está la vida.
  4. Y asimismo todos los santos de Dios se prosternaron a los pies del Señor, y dijeron con voz unánime: Has llegado, al fin, Redentor del mundo, y has cumplido lo que habías predicho por la ley y por tus profetas. Has rescatado a los vivos por tu cruz, y, por la muerte en la cruz, has descendido hasta nosotros, para arrancarnos del infierno y de la muerte, por tu majestad. Y, así como has colocado el título de tu gloria en el cielo, y has elevado el signo de la redención, tu cruz, sobre la tierra, de igual modo, Señor, coloca en el infierno el signo de la victoria de tu cruz, a fin de que la muerte no domine más.
  5. Y el Señor, extendiendo su mano, hizo la señal de la cruz sobre Adán y sobre todos sus santos. Y, tomando la mano derecha de Adán, se levantó de los infiernos, y todos los santos lo siguieron.
  6. Entonces el profeta David exclamó con enérgico tono: Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho cosas admirables. Su mano derecha y su brazo nos han salvado. El Señor ha hecho conocer su salud, y ha revelado su justicia en presencia de todas las naciones.
  7. Y toda la multitud de los santos respondió, diciendo: Esta gloria es para todos los santos. Así sea. Alabad a Dios.
  8. Y entonces el profeta Habacuc exclamó, diciendo: Has venido para la salvación de tu pueblo, y para la liberación de tus elegidos.
  9. Y todos los santos respondieron, diciendo: Bendito el que viene en nombre del Señor, y nos ilumina.
  10. Igualmente el profeta Miqueas exclamé, diciendo: ¿Qué Dios hay como tú, Señor, que desvaneces las iniquidades, y que borras los pecados? Y ahora contienes el testimonio de tu cólera. Y te inclinas más a la misericordia. Has tenido piedad de nosotros, y nos has absuelto de nuestros pecados, y has sumido todas nuestras iniquidades en el abismo de la muerte, según que habías jurado a nuestros padres en los días antiguos.
  11. Y todos los santos respondieron, diciendo: Es nuestro Dios para siempre, por los siglos de los siglos, y durante todos ellos nos regirá. Así sea. Alabad a Dios.
  12. Y los demás profetas recitaron también pasajes de sus viejos cánticos, consagrados a alabar a Dios. Y todos los santos hicieron lo mismo.

XXVI ) Llegada de los santos antiguos al Paraíso y su encuentro con Enoch y con Elías

  1. Y el Señor, tomando a Adán por la mano, lo puso en las del arcángel Miguel, al cual siguieron asimismo todos los santos.
  2. Y los introdujo a todos en la gracia gloriosa del Paraíso, y dos hombres, en gran manera ancianos, se presentaron ante ellos.
  3. Y los santos los interrogaron, diciendo: ¿Quiénes sois vosotros, que no habéis estado en los infiernos con nosotros, y que habéis sido traídos corporalmente al Paraíso?
  4. Y uno de ellos repuso: Yo soy Enoch, que he sido transportado aquí por orden del Señor. Y el que está conmigo es Elías, el Tesbita, que fue arrebatado por un carro de fuego. Hasta hoy no hemos gustado la muerte, pero estamos reservados para el advenimiento del Anticristo, armados con enseñas divinas, y pródigamente preparados para combatir contra él, para darle muerte en Jerusalén, y para, al cabo de tres días y medio, ser de nuevo elevados vivos en las nubes.

XXVII ) Llegada del buen ladrón al Paraíso

  1. Y mientras Enoch y Elías así hablaban, he aquí que sobrevino un hombre muy miserable, que llevaba sobre sus espaldas el signo de la cruz.
  2. Y, al verlo, todos los santos le preguntaron: ¿Quién eres? Tu aspecto es el de un ladrón. ¿De dónde vienes, que llevas el signo de la cruz sobre tus espaldas?
  3. Y él, respondiéndoles, dijo: Con verdad habláis, porque yo he sido un ladrón, y he cometido crímenes en la tierra. Y los judíos me crucificaron con Jesús, y vi las maravillas que se realizaron por la cruz de mi compañero, y creí que es el Creador de todas las criaturas, y el rey todopoderoso, y le rogué, exclamando: Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino. Y, acto seguido, accediendo a mi súplica, contestó: En verdad te digo que hoy serás conmigo en el Paraíso. Y me dio este signo de la cruz, advirtiéndome: Entra en el Paraíso llevando esto, y, si su ángel guardián no quiere dejarte entrar, muéstrale el signo de la cruz, y dile: Es Jesucristo, el hijo de Dios, que está crucificado ahora, quien me ha enviado a ti. Y repetí estas cosas al ángel guardián, que, al oírmelas, me abrió presto, me hizo entrar, y me colocó a la derecha del Paraíso, diciendo: Espera un poco, que pronto Adán, el padre de todo el género humano, entrará con todos sus hijos, los santos y los justos del Cristo, el Señor crucificado.
  4. Y, cuando hubieron escuchado estas palabras del ladrón, todos los patriarcas, con voz unánime, clamaron: Bendito sea el Señor todopoderoso, padre de las misericordias y de los bienes eternos, que ha concedido tal gracia a los pecadores, y que los ha introducido en la gloria del Paraíso, y en los campos fértiles en que reside la verdadera vida espiritual. Así sea.

XXVIII ) Carino y Leucio concluyen su relato

  1. Tales son los misterios divinos y sagrados que oímos y vivimos, nosotros, Carino y Leucio.
  2. Mas no nos está permitido proseguir, y contar los demás misterios de Dios, como el arcángel Miguel los declaró altamente, diciéndonos: Id con vuestros hermanos a Jerusalén, y permaneced en oración, bendiciendo y glorificando la resurrección del Señor Jesucristo, vosotros a quienes él ha resucitado de entre los muertos. No habléis con ningún nacido, y permaneced como mudos, hasta que llegue la hora en que el Señor os permita referir los misterios de su divinidad.
  3. Y el arcángel Miguel nos ordenó ir más allá del Jordán, donde están varios, que han resucitado con nosotros en testimonio de la resurrección del Cristo. Porque hace tres días solamente que se nos permite, a los que hemos resucitado de entre los muertos, celebrar en Jerusalén la Pascua del Señor con nuestros parientes, en testimonio de la resurrección del Cristo, y hemos sido bautizados en el santo río del Jordán, recibiendo todos ropas blancas.
  4. Y, después de los tres días de la celebración de la Pascua, todos los que habían resucitado con nosotros fueron arrebatados por nubes. Y, conducidos más allá del Jordán, no han sido vistos por nadie.
  5. Estas son las cosas que el Señor nos ha ordenado referiros. Alabadlo, confesadlo y haced penitencia, a fin de que os trate con piedad. Paz a vosotros en el Señor Dios Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Amén.
  6. Y, no bien hubieron terminado de escribir todas estas cosas sobre resmas separadas de papel, se levantaron. Y Carino puso lo que había escrito en manos de Anás, de Caifás y de Gamaliel. E igualmente Leucio dio su manuscrito a José y a Nicodemo.
  7. Y, de súbito, quedaron transfigurados, y aparecieron cubiertos de vestidos de una blancura deslumbradora, y no se los vio más.
  8. Y se encontró ser sus escritos exactamente iguales en extensión y en dicción, sin que hubiese entre ellos una letra de diferencia.
  9. Y toda la Sinagoga quedó en extremo sorprendida, al ter aquellos discursos admirables de Carino y de Leucio. Y los judíos se decían los unos a los otros: Verdaderamente es Dios quien ha hecho todas estas cosas, y bendito sea el Señor Jesús por los siglos de los siglos. Amén.
  10. Y salieron todos de la Sinagoga con gran inquietud, temor y temblor, dándose golpes de pecho, y cada cual se retiró a su casa.
  11. Y José y Nicodemo contaron todo lo ocurrido al gobernador, y Pilato escribió cuanto los judíos habían dicho tocante a Jesús, y puso todas aquellas palabras en los registros públicos de su Pretorio.

XXIX ) Pilatos en el templo

  1. Después de esto, Pilatos, habiendo entrado en el templo de los judíos, congregó a todos los príncipes de los sacerdotes, a los escribas y a los doctores de la ley.
  2. Y penetró con ellos en el santuario, y ordenó que se cerrasen todas las puertas, y les dijo: He sabido que poseéis en este templo una gran colección de libros, y os mando que me los mostréis.
  3. Y, cuando cuatro de los ministros del templo hubieron aportado aquellos libros adornados con oro y con piedras preciosas, Pilatos dijo a todos: Por el Dios vuestro Padre, que ha hecho y ordenado que este templo fuera construido, os conjuro a que no me ocultéis la verdad. Sabéis todos vosotros lo que en estos libros está escrito. Pues ahora manifestadme si encontráis en las Escrituras que ese Jesús, a quien habéis crucificado, es el Hijo de Dios, que debía venir para la salvación del género humano, y explicadme cuántos años debían transcurrir hasta su venida.
  4. Así apretados por el gobernador, Anás y Caifás hicieron salir de allí a los demás, que estaban con ellos, y ellos mismos cerraron todas las puertas del templo y del santuario, y dijeron a Pilatos: Nos pides, invocando la edificación del templo, que te manifestemos la verdad, y que te demos razón de los misterios. Ahora bien: luego que hubimos crucificado a Jesús, ignorando que era el Hijo de Dios, y pensando que hacía milagros por arte de encantamiento, celebramos una gran asamblea en este mismo lugar. Y, consultando entre nosotros sobre las maravillas que había realizado Jesús, hemos encontrado muchos testigos de nuestra raza, que nos han asegurado haberlo visto vivo después de la pasión de su muerte. Hasta hemos hallado dos testigos de que Jesús había resucitado cuerpos de muertos. Y hemos tenido en nuestras manos el relato por escrito de los grandes prodigios cumplidos por Jesús entre esos difuntos. Y es nuestra costumbre que cada año, al abrir los libros sagrados ante nuestra Sinagoga, busquemos el testimonio de Dios. Y, en el primer libro de los Setenta, donde el arcángel Miguel habla al tercer hijo de Adán, encontramos mención de los cinco mil años que debían transcurrir hasta que descendiese del cielo el Cristo, el Hijo bien amado de Dios, y consideramos que el Señor de Israel dijo a Moisés: Haz un arca de alianza de dos codos y medio de largo, de codo y medio de alto, y de codo y medio de ancho. En estos cinco codos y medio hemos comprendido y adivinado el simbolismo de la fábrica del arca del Antiguo Testamento, simbolismo significativo de que, al cabo de cinco millares y medio de años, Jesucristo debía venir al mundo en el arca de su cuerpo, y de que, conforme al testimonio de nuestras Escrituras, es el Hijo de Dios y el Señor de Israel. Porque, después de su pasión, nosotros, príncipes de los sacerdotes, presa de asombro ante los milagros que se operaron a causa de él, hemos abierto estos libros, y examinado todas las generaciones hasta la generación de José y de María, madre de Jesús. Y, pensando que era de la raza de David, hemos encontrado lo que ha cumplido el Señor. Y, desde que creó el cielo, la tierra y el hombre, hasta el diluvio, transcurrieron dos mil doscientos doce años. Y, desde el diluvio hasta Abraham, novecientos doce años. Y, desde Abraham hasta Moisés, cuatrocientos treinta años. Y, desde Moisés hasta David, quinientos diez años. Y, desde David hasta la cautividad de Babilonia, quinientos años. Y, desde la cautividad de Babilonia hasta la encarnación de Jesucristo, cuatrocientos años. Los cuales forman en conjunto cinco millares y medio de años. Y así resulta que Jesús, a quien hemos crucificado, es el verdadero Cristo, hijo del Dios omnipotente.

XXX ) Primera carta de Pilatos a Tiberio

Carta de Pilatos al emperador

  1. Poncio Pilatos a Claudio Tiberio César, salud.
  2. Por este escrito mío sabrás que sobre Jerusalén han recaído maravillas tales como jamás se vieran.
  3. Los judíos, por envidia a un profeta suyo, llamado Jesús, lo han condenado y castigado cruelísimamente, a pesar de ser un varón piadoso y sincero, a quien sus discípulos tenían por Dios.
  4. Lo había dado a luz una virgen, y las tradiciones judías habían vaticinado que sería rey de su pueblo.
  5. Devolvía la vista a los ciegos, limpiaba a los leprosos, hacía andar a los paralíticos, expulsaba a los demonios del interior de los posesos, resucitaba a los muertos, imperaba sobre los vientos y sobre las tempestades, caminaba por encima de las ondas del mar, y realizaba tantas y tales maravillas que, aunque el pueblo lo llamaba Hijo de Dios, los príncipes de los judíos, envidiosos de su poder, lo prendieron, me lo entregaron, y, para perderlo, mintieron ante mí, diciéndome que era un mago, que violaba el sábado, y que obraba contra su ley.
  6. Y yo, mal informado y peor aconsejado, les creí, hice azotar a Jesús y lo dejé a su discreción.
  7. Y ellos lo crucificaron, lo sepultaron, y pusieron en su tumba, para custodiarlo, soldados que me pidieron.
  8. Empero, al tercer día resucitó, escapando a la muerte.
  9. Y, al conocer prodigio tamaño, los príncipes de los judíos dieron dinero a los guardias, advirtiéndole: Decid que sus discípulos vinieron al sepulcro, y robaron su cuerpo.
  10. Mas, no bien hubieron recibido el dinero, los guardias no pudieron ocultar mucho tiempo la verdad, y me la revelaron.
  11. Y yo te la transmito, para que abiertamente la conozcas, y para que no ignores que los príncipes de los judíos han mentido.
Valle de lagrimas por el pintor Gustave Dore

Principales críticos del Evangelio Apócrifo de Nicodemo nunca lo han leído

El texto anterior es uno de los más criticados de la colección apócrifa, sin embargo muchos de los que lo satanizan, nunca lo han leído, porque en ningún momento disminuye la imagen de Jesús si no por el contrario lo exalta y le atribuye milagros sorprendentes que lo empoderan aun más en su divinidad y nos unen como familia.

El poderoso Evangelio de Judas es otra muestra de como luego de ser catalogado como una herejía; reapareció y muestra como en vez de traidor, Judas sería un Héroe al ser ficha fundamental del plan divino. Además también tenemos para nuestro disfrute el Evangelio de Tomas que nos brinda 144 píldoras de sabiduría dichas por el mismo Jesús.

Desde Noticias Costa Rica entendemos que este tipo de textos sean tachados de falsos, al igual que los oficiales son historias contadas de unos a otros, sin embargo nadie de los que viven actualmente vivió en tiempos de Jesús ni de Nicodemo, ni tampoco los mismos que aprobaron la Biblia tal y como la conocemos, por lo que si su critica sale del hígado, reflexione, porque muchas veces lo que decidimos desconocer habla más de nuestras propias limitaciones que de nuestras capacidades.

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